lunes, 26 de junio de 2017

España; Pepe Villarejo, santo y mártir.

Carlos Sánchez
26.06.2017
Hay que agradecerle una cosa al comisario Villarejo: estábamos todos equivocados. Una vez emitido el programa ‘Salvados’, se demuestra que los agentes encubiertos, como él mismo se autodenomina, no son como los que describía Ian Fleming. Tampoco como Pepe Carvallo, con su peculiar toque gourmet y ciertamente tierno; ni estamos ante Sam Spade, cuya ácida ironía desnudaba a la rubia platino.
Eso sí, Villarejo -conscientemente avejentado-, bajo su chulapa parpusa y oculto tras unas gafas oscuras, entronca con la dudosa moralidad de Tom Ripley. Aunque, en realidad, a quien recuerda es al impagable Torrente leyendo en alemán a Elías Canetti.

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