sábado, 29 de julio de 2017

China aprovecha el vacío global de EEUU y lanza su 'visión geoestratégica' del mundo.

Diego Herranz
28/07/2017
“China es la solución”. Es la consigna que Xi Jinping propaga, cada vez que puede, en su frenética agenda de visitas internacionales. Quien empieza a reconocerse como el presidente más notable desde Deng Xiaoping, dentro y fuera de su país, ha recogido el testigo caído de EEUU en el liderazgo global con una doble estrategia: una ‘Diplomacia Panda’, sosegada pero proactiva, y un modelo productivo que, sin desligarse del Estado, se aproxima al estatus de economía de mercado.
La Nueva Revolución Cultural ha comenzado. China ha dejado de ser el gran mercado emergente al que Occidente le reclamaba constantemente implicación en el gobierno económico mundial. La crisis le ha sentado de perlas al segundo PIB del planeta. De la mano de su actual Timonel, ha abandonado el apelativo de Gran Factoría Mundial. Ya no produce para exportar, a bajos precios y con salarios reducidos, para competir con ventajas productivas respecto a sus rivales en los mercados globales. Leer más>>