jueves, 6 de mayo de 2021

España: La opinión de la periodista Carmen Morodo.

06/05/2021
Ayuso se coloca en posición de relevar a Casado “si hay tropiezo”.
La presidenta de la Comunidad de Madrid representa el relevo generacional frente a Feijóo.
El «efecto Ayuso» ha llegado también a las organizaciones regionales del PP para introducir en el imaginario del partido la idea de que si Pablo Casado tiene algún tropiezo, «la nueva alternativa está en Madrid». La presidenta madrileña representa el cambio generacional frente al referente del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

El político gallego tiene un dominio orgánico del partido del que carece Ayuso, pero no ha dejado hasta ahora de dar la sensación de que está más de retirada, que de llegada. Si diera el paso, el partido le seguiría, pero después de las elecciones del 4-M el poder territorial reconoce a Ayuso, sin matices, como alternativa.

De la misma manera que en la estructura orgánica ya han tomado nota del «choque inevitable» entre los equipos de Génova y de Sol, que siempre existe, por otra parte, entre el liderazgo nacional y el de la Comunidad de Madrid. Este caso no es una excepción, por más que la dirección popular se empeñe en atribuirse el mérito y la paternidad de la carrera política de la presidenta.

Ese choque ya se notó en la noche electoral entre los dos equipos, y en el PP dan por hecho que «irá a más», aunque Casado y Ayuso sean capaces de guardar mejor las formas que algunos de sus antecesores. Diga lo que diga el discurso oficial de Génova, de la misma manera que el poder territorial ha sido crítico con la autonomía de Ayuso en la gestión de la pandemia, ahora también le reconocen su autonomía con respecto a Casado. De hecho, tienen claro que los votos de Ayuso, «prestados», como ella misma ha reconocido, no son votos de Casado, sino que responden a una nueva manera de hacer política, que por su «irreverencia» o su «frescura» ha sido capaz de conectar con votantes del centro y con una parte de la izquierda también.

Las victorias electorales tienen el poder de hacer que las percepciones giren 180 grados, y que Ayuso haya pasado de ser vista como un peligro para la imagen de la dirección nacional y la estabilidad de Casado, por su decisión de confrontar con Pedro Sánchez y de plantear siempre una alternativa incluso en la gestión sanitaria, a que ahora se la considere como una opción de futuro, si Casado tiene un tropiezo.

La competencia, que ya existe entre los equipos de uno y otra, no tiene a medio plazo consecuencias en el liderazgo del partido. Pero aunque se cuiden las formas, en el entorno de Ayuso han tomado nota de las zancadillas que Génova ha puesto para que no se haga con la presidencia regional del partido, en esa obsesión de Casado por evitar episodios del pasado y mantener el control total de la organización. Génova no quiere «Gallardones ni Aguirres ni Cifuentes». Pero Ayuso jugará la batalla por hacerse con la Presidencia del PP de Madrid, aunque ayer, en una entrevista en Más de Uno, en Onda Cero, rehusara «mojarse» al respecto para evitar la imagen de pelea con Génova. En el entorno de Ayuso también han tomado nota de las críticas que se vertían en el círculo de Casado contra ella en los momentos más duros de la gestión sanitaria, desde la desconfianza en el acierto de sus arriesgadas decisiones. Mientras que ahora, por contra, de lo que presumen es de que «vaya lo que hemos conseguido hacer con Isa». Dentro de los equilibrios internos, el 4-M abre una nueva etapa en el PP que lleva al partido a reflexionar sobre la relevancia de un liderazgo que sea capaz de construir un espacio a su alrededor de sustitución del «sanchismo». Ayuso ha ganado al «sanchismo» sin seguir las indicaciones de Génova, y, de hecho, hasta ahora las operaciones de Casado para reunificar al centro derecha han estado condenadas al fracaso. Rompió con Vox, por ejemplo, y fue superado por este partido en Cataluña.

España: La opinión de la periodista Marta Monforte Jaén.

05/05/2021
Casado busca sacar rédito de la victoria de Ayuso para impulsar su cuestionado liderazgo en el PP.
Algunos cargos advierten de que el PP va camino de ser un partido "de personas" y no "de siglas". En ese sentido, Casado ha querido dejar claro este miércoles que Ayuso "es puro PP, es Partido Popular por los cuatro costados".
En el marcador electoral, Pablo Casado acumula dos fracasos contra Pedro Sánchez y ninguna victoria. Por eso tiene lógica que necesite de los éxitos de sus correligionarios—sus presidentes autonómicos— para reivindicarse. El presidente del Partido Popular vive ahora su momento más dulce desde que tomó las riendas de la formación conservadora hace casi tres años, pero el motivo de su felicidad es, de nuevo, gracias a una tercera persona: Isabel Díaz Ayuso, su apuesta personal en la Comunidad de Madrid.

La arrolladora victoria de la presidenta madrileña ha valido a Casado para erigirse como la alternativa al presidente del Gobierno augurando un cambio de ciclo que le llevará hasta la Moncloa y que, a su juicio, ya ha empezado en Madrid. Lo cierto es que la victoria de Ayuso es incontestable: en poco menos de dos años ha pasado de 30 escaños a 65, situándose a cuatro de la mayoría absoluta, y obteniendo más diputados que todo el bloque progresista. Pero la extrapolación a nivel nacional de Casado es atrevida, teniendo en cuenta que hace tres meses firmaba su peor resultado en Catalunya, con 3 escaños.

Es más, para sortear aquel fracaso electoral tras una campaña criticada ampliamente entre las filas populares, Casado anunció que el PP cambiaría la localización de su sede, actualmente situada en la calle Génova 13, con la intención de distanciarse de una corrupción que ahora no parece ni preocuparle. Sin embargo, ese traslado todavía no se ha producido y en el mismo balcón que Casado quiere abandonar, salió a celebrar la victoria acompañado de una Ayuso aclamada por los allí presentes.

El primero en hablar fue el líder del PP, que se dirigió a los cientos de afiliados y militantes que se acercaron, al ritmo de la música, hasta la sede de Génova. Desde lo alto Casado aseguró que "el triunfo de Ayuso es una moción de censura democrática al sanchismo". Lo interpretó como "el kilómetro cero del cambio" y la prueba palpable de que "hay partido" y "se puede ganar a Pedro Sánchez" a nivel nacional. Sus palabras fueron aplaudidas y hubo algún tímido grito de 'presidente', que no fue ampliamente secundado. Una señora pedía a gritos que hablara Ayuso: "La queremos a ella", decía. De nuevo, él no fue el protagonista.

Lo cierto es que aunque Casado sí sube ligeramente en las encuestas a nivel nacional, no logra despegar ni superar a Sánchez, ni siquiera con la pandemia de por medio. Ello no le ha impedido protagonizar un discurso triunfalista: "Volvemos a ser el gran partido de España", ha pronosticado en la Junta Directiva Nacional. "Pablo se aferrará a la victoria de Ayuso durante toda la legislatura", opina un alto cargo del PP, que cree que si el conservador vuelve a perder frente a Sánchez, deberá marcharse "por aclamación popular", aunque espera que eso no tenga que ocurrir.

La personalísima campaña de Ayuso

La presidenta madrileña ha tenido autonomía plena para planificar su agenda y mensajes —después de que la elaboración de las listas creara ciertas fricciones entre la dirección nacional y el gabinete de la presidenta madrileña— y ha protagonizado una campaña profundamente personalista, evitando cualquier tutela de la dirección nacional, y en la que las siglas del PP han quedado desplazadas por la figura de Ayuso, como bien se ha encargado ella de repetir. "Me presento yo. El proyecto lo encabezo yo. La Comunidad me la he echado a las espaldas yo. Y así pienso seguir haciéndolo", dijo en plena campaña.

En la dirección nacional no son ajenos al fenómeno Ayuso, y admiten que el tirón de la baronesa popular supera al de la marca electoral, pero repiten una y otra vez que el líder del PP no se siente amenazado por ella. Tampoco por su todopoderoso jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, que ya llevó al expresidente José María Aznar de la Junta de Castilla y León a La Moncloa.

Con sus 65 escaños, Ayuso adquiere un nuevo estatus entre los presidentes del PP, solo superada por el gallego Alberto Nuñez Feijóo, que el pasado verano revalidó su cuarta mayoría absoluta, reunificando el voto de la derecha en torno a su figura e impidiendo que Vox y Ciudadanos obtuviesen representación. Distinto es el caso de la presidenta madrileña, que si bien ha absorbido los votos de sus antiguos socios hasta dejarlos sin representación, no ha frenado a la ultraderecha, que ha logrado un escaño más que en 2019.

Algunos cargos advierten de que el PP va camino de ser un partido "de personas" y no "de siglas". En ese sentido, Casado ha querido dejar claro este miércoles que Ayuso "es puro PP, es Partido Popular por los cuatro costados" y que el suyo es un proyecto "con raíces profundas, y no un fugaz proyecto personal de los que tanto han abanderado en España en los últimos años".

Casado pronostica un cambio de ciclo mirando al pasado

Para el líder del PP, la coalición de Gobierno entre PSOE y Unidas Podemos "sale sin duda mucho más debilitada" tras las elecciones de este martes "y la única alternativa, el PP, mucho más fortalecida". "Ayer fue un punto de inflexión, ese motor de cambio", ha proseguido. Y para ejemplificarlo ha tenido que recurrir a ejemplos del pasado, citando las victorias de Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre, ambos expresidentes de la Comunidad de Madrid.

"Algo parecido a lo que pasó en 1995 con la victoria de Gallardón, o en 2011, con la victoria de otros presidentes autonómicos, como Esperanza Aguirre: es lo que considero que va a pasar con estas elecciones que ha ganado Isabel Díaz Ayuso", ha manifestado. Pero si atendemos a estos ejemplos, el ascenso de Casado a La Moncloa no está garantizado de manera "urgente", como él ha pronosticado.

En el año 1991 el PP ganó por mayoría absoluta en Madrid, pero en 1989 y 1993 el PSOE ganó las elecciones generales. En 2003 Esperanza Aguirre sacó de nuevo mayoría absoluta, y revalidó la presidencia en 2007. Sin embargo fue el socialista José Luis Rodríguez Zapatero el que ganó las elecciones generales en el año 2004 y también en el 2008. A tenor de la historia, la particularidad de Madrid no siempre tiene ese efecto "marea" que ha vendido el líder popular.

EE UU apoya liberalizar las patentes de las vacunas contra la covid-19 para que su uso sea universal.

05/05/2021
J. M. M.
Biden accede así a una de las principales demandas de los países en vías de desarrollo.
"Son tiempos y circunstancias extraordinarias que exigen medidas extraordinarias". Con este popular aforismo, la representante de Comercio de EE UU, Katherine Tai, anunció este miércoles que el país norteamericano apoyará levantar las patentes a las vacunas contra la covid-19 para que su uso sea universal.

La decisión del presidente estadounidense, Joe Biden, se produce después de días de intenso debate dentro del Gobierno, que ha sufrido la presión de algunos de los gigantes farmacéuticos de EE UU, que se oponen a la medida, informa Efe.

"EE UU apoya la exención de protección a la propiedad intelectual a las vacunas contra la covid-19 para contribuir a acabar con la pandemia y participaremos activamente en las negociaciones de la OMS para que esto ocurra", reza un comunicado hecho público por el departamento de Comercio. "Las negociaciones llevarán tiempo dada la naturaleza basada en el consenso de este organismo [la OMS] y la complejidad de los asuntos en juego", añade.

De esta forma, la mayor potencia económica mundial accede a una reivindicación que varios países con problemas económicos para acceder a las vacunas llevaban tiempo exigiendo. La India y Sudáfrica ya habían propuesto a la Organización Mundial del Comercio liberalizar las patentes de todos los fármacos anticovid, un asunto que se debatió en una reunión conjunta con las principales farmacéuticas que finalizó sin conclusiones ni compromisos claros. Seguir leyendo>>

miércoles, 5 de mayo de 2021

España: El PP renace en Madrid.

05/05/2021
Enric Juliana
Díaz Ayuso consigue una arrolladora victoria que cambia la dinámica política española.
Un nuevo tiempo de recomposición de la derecha española alrededor de las siglas del Partido Popular puede haber comenzado en Madrid con la contundente victoria de la candidatura de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones autonómicas. 44,7% de los votos y 65 diputados, cuarenta y un escaños por encima del PSOE, que sufre un doloroso descalabro. Regresa el Partido Alfa de las clases medias tradicionales españolas.

El proyecto de reunificación de la derecha alrededor del Partido Popular, tan ambicionado por José María Aznar , da un paso adelante. Pedro Sánchez sale humillado de las elecciones improvisadas en Madrid y Pablo Iglesias abandona la política después de salvar los muebles de Unidas Podemos –solo los muebles– con la obtención de diez diputados. La legislatura de la pandemia, iniciada hace poco más de un año, cambia de dinámica. El Gobierno Sánchez es hoy más débil.
Una victoria contundente
El PP consigue comerse a Ciudadanos y frenar el auge de Vox en Madrid
Toda extrapolación de unas autonómicas en el tablero general siempre puede ser temeraria –el pasado 14 de febrero se podía haber escrito que Catalunya se convertía en la tumba del PP–, pero el enérgico resultado de Díaz Ayuso en Madrid tendrá una notable proyección de fuerza en el escenario político español. El Partido Popular se come a Ciudadanos y demuestra ser capaz de frenar a Vox, al menos en Madrid. La foto de la plaza de Colón se simplifica: tres pasan a ser uno y medio. “¡Hay partido!”, clamaba anoche Pablo Casado desde el balcón de la sede de la calle Génova. (Sede que se halla en venta).

Uno de los datos más relevantes de la jornada es la emancipación del Partido Popular de la presión de Vox. Al menos en Madrid. Los 65 diputados cosechados por Díaz Ayuso superan con creces los 58 escaños del bloque de la izquierda, de manera que podrá gobernar en solitario sin depender del voto de la extrema derecha en todos aquellos asuntos que no exijan la mayoría absoluta de la Cámara autonómica. Ayuso podrá ser investida presidenta sin dificultades. Vox ya anunció anoche que facilitará su reelección. Victoria contundente. Victoria sin paliativos. La legislatura de la epidemia cambiará de dinámica. Viene mar aún más gruesa para Sánchez .
Dos años despejados
Díaz Ayuso podrá gobernar con comodidad gracias a sus 65 diputados

El gran perdedor de la jornada es el Partido Socialista Obrero Español, humillado y desplazado a la tercera posición. Al filo de las once de la noche se produjo el sorpasso en el bloque de la izquierda: la lista cívica de Mónica García se colocaba por delante de la candidatura de Ángel Gabilondo en número de votos, empatando ambas formaciones a 24 escaños. Más Madrid es una organización de ámbito provincial, cuyo referente en el Congreso se llama Más País, un grupo con solo dos diputados. El experimento de Íñigo Errejón , el fundador de Podemos que rivalizó con Iglesias hace cuatro años en la asamblea de Vistalegre, proponiendo un movimiento más poroso y con menos aristas ideológicas, obtiene un meritorio premio de consolación, que puede empujarle a relanzar su proyecto en unas futuras elecciones generales.

El excelente resultado de Más Madrid puede leerse también con otra óptica, más pegada al terreno: en los dos últimos dos años, Mónica García ha sido percibida por los madrileños como la verdadera jefa de oposición a Isabel Díaz Ayuso, ante el eclipse de Gabilondo, que se preservaba como figura de consenso, esperando ser nombrado Defensor del Pueblo, previo acuerdo del PSOE con el PP. Todo Madrid sabía que el profesor Gabilondo estaba de salida. Pese a ello, el aparato socialista, sorprendido por el adelanto electoral, decidió mantenerle al frente de la candidatura. A la vista de los resultados, parece como si el PSOE hubiese apostado por una derrota honrosa en Madrid, confiando en que el Partido Popular quedase prisionero de Vox. La derrota socialista no ha sido honrosa y el PP ha logrado escabullirse del placaje de la extrema derecha.

La derrota socialista

El PSOE se lleva la peor parte con un mal resultado que salpica a Pedro Sánchez

Ha ganado la presidenta omnipresente en los medios de comunicación con la bandera de la libertad de movimientos en tiempos de pandemia. Y ha obtenido un muy digno resultado la diputada médico (Mónica García) que encarnaba la oposición, mientras el profesor Gabilondo se retiraba voluntariamente a un segundo plano para preservarse como figura de consenso. Sánchez ha fracasado al querer intervenir en la campaña, e Iglesias no ha obtenido el revulsivo que esperaba al bajar a la arena local. Las claves domésticas de Madrid deben ser tenidas en cuenta. Iglesias salva los muebles de Unidas Podemos y abandona la política, un año y cinco meses después de haber logrado forzar al PSOE a formar gobierno en España con los sobrinos herederos del PCE. Felipe González aún lo lamenta. Esa retirada, de notable valor simbólico, no va a fortalecer el gobierno de coalición. El Gobierno Sánchez es hoy más débil.

El mérito de Más Madrid

Mónica García capitaliza su trabajo de oposición en la Asamblea de Madrid

Errejón le ha ganado la partida a Iglesias en Madrid, después de que Iglesias se la ganase en el Congreso. Ese es el balance final del cisma de la nueva izquierda que el PSOE no ha sabido aprovechar. Nada cambia en el Congreso, pero toda va a cambiar.

Todo empezó hace dos meses en Murcia con un peón mal adelantado.

martes, 4 de mayo de 2021

Alemania asegura que la ultraderecha es la “principal amenaza” para su seguridad.

EFE
04/05/2021

¿Será que el Gobierno 'socialcomunista' de Angela Merkel está exagerando?
La ultraderecha representa la principal amenaza para la seguridad en Alemania, según ha reconocido este martes el ministro de Interior germano, Horst Seehofer, constatando que los delitos con esa motivación han alcanzado un máximo histórico.
En 2020 se registraron 23.604 delitos de motivación ultraderechista, lo que representa un aumento del 5,65% con respecto a 2019, resumió Seehofer al presentar el último informe anual que da cuenta de los delitos con motivación política.

Además, más de la mitad de los delitos motivados políticamente corren por cuenta de la ultraderecha mientras que el resto se lo reparten la ultraizquierda, el islamismo e ideologías de origen extranjero. Seguir leyendo>>

España: La opinión de la periodista Carmen Morodo.

04/05/2021
Elecciones Madrid: los mayores de 45 años deciden.
Representan el 60% del censo y dos de cada tres ciudadanos de esa franja de edad votarán. Sólo un 6,2% de los madrileños llega a las urnas sin decidir el voto: la mayoría son exvotantes del PSOE y de Ciudadanos.

Las urnas se abrirán hoy en Madrid con sólo un 6,2 por ciento de voto indeciso. La evolución de las encuestas confirma que, al menos demoscópicamente, la foto inicial de la campaña y la foto final de la misma varían en muy poco. El voto estaba ya muy decidido, y aunque desde la izquierda –y también desde Vox– han intentado concentrar la pelea en el terreno ideológico, la gestión de la pandemia parece que ha influido más en la posición de los madrileños ante las urnas que las sobreactuaciones, las amenazas a los políticos y el ruido de la política de este último mes.

El porcentaje de indecisos es del 6,2 por ciento del censo, lo que representa a 316.820 electores. La gran mayoría, el 47 por ciento son ex votantes de Ciudadanos (24, 7 por ciento) y del PSOE (22,3 por ciento). Hay que sumar al grupo formado por aquellos que no votaron en 2019 y que ahora están indecisos.

Los últimos datos demoscópicos, según el informe de Nc Report para LA RAZÓN, sitúan la participación en el entorno del 71,7 por ciento de los madrileños residentes en la Comunidad. Se quedaría en el 67 por ciento si incluimos a los madrileños residentes en el extranjero. En las anteriores elecciones la participación fue del 68,1 por ciento y del 64,3 por ciento, respectivamente. Ahora habría, por tanto, casi cuatro puntos más de movilización electoral que en 2019. Hay más voluntad de votar entre los mayores de 45 años. Del total de censados de 18 a 44 años, que son el 40 por ciento del censo, manifiestan su intención de votar el 34,8 por ciento. Mientras que, entre los mayores de 44 años, que representan el 60 por ciento del censo, acudirán a votar el 65,2 por ciento. Seguir leyendo>>

España: La opinión de la periodista Ana Pardo de Vera.

04/05/2021
Ayuso, Aguirre y el cuento de la lechera.
Esta noche conoceremos el resultado de las elecciones que votamos este 4 de mayo, las autonómicas de la Comunidad de Madrid. El resto de España padece un empacho de Madrid solo comparable al que vivió con Catalunya y las difíciles circunstancias del procés, culminadas dramáticamente con un referéndum a palos, exilios, tribunales y largas penas de cárcel para los líderes independentistas catalanes. La política, en su ausencia.

Hoy, a menos de tres meses de los últimos comicios catalanes que dieron a la suma independentista (ERC,JxCAT y CUP) una nueva mayoría, con más del 50% de representación en el Parlament; provocaron una entrada holgada de la ultraderecha de Vox, la aplastante pero insuficiente recuperación del PSC, y el desplome de Ciudadanos y el PP, Catalunya sigue sin conformar Govern y a nadie parece importarle.

Ahora toca la sobredosis madrileña, con la que llevamos, en realidad, toda la pandemia, desde que la presidenta Ayuso decidió convertirse en la oposición directa contra el Gobierno de Pedro Sánchez y -entonces- Pablo Iglesias y, sorprendentemente, contó con el aval del propio Sánchez, que acudió a la Puerta del Sol -y no ella a La Moncloa, como habría sido lo normal- a rodearse de banderas madrileñas y españolas, para mayor indigestión aun. Todavía resulta complicado explicarse cuál era el objetivo de semejante golpe de efecto, porque parece imposible creerse la ingenuidad de que Sánchez lo hiciera para desactivar a Pablo Casado... y pelillos a la mar. ¿Complacer a Ciudadanos, tal vez? ¿Pero qué Ciudadanos?

Más allá de la sorprendente y parece que errática estrategia del PSOE en la Comunidad de Madrid -que puede condicionar a la baja el resultado del bloque de izquierdas, veremos este 4 de mayo-, las expectativas con jolgorio de traca final se antojan ya alejadas completamente de la realidad española. Si hay una conclusión a la que se puede llegar en esta campaña agotadora es que Madrid se distancia cada vez más del resto de España. Madrid es cada vez menos España y el resto de España se identifica cada vez menos con Madrid.

Mientras España se territorializa cada vez más, con una representación inédita en el Congreso de los Diputados de partidos independentistas, nacionalistas, regionalistas y hasta municipalistas, la Comunidad de Madrid se encierra en una identidad que, según sus gobernantes durante 26 años -la derecha del PP con un lapsus de Ciudadanos-, es la que corresponde a toda España. Una de dos, o los dirigentes de la derecha madrileña -más de (ultra)derecha que en el resto del país- no conocen España o mienten para manipular a sus votantes; éstos que, a su vez, o se dejan manipular o hacen que creen para mantener sus privilegios y una frívolo orgullo de falsa identidad verbalizado en la frase de Ayuso: "Madrid es España".

No, España -por suerte para todas- es muchísimo más que Madrid y cada vez menos Madrid. ¿Madrid es igual o parecida siquiera a Galicia, Euskadi, Catalunya, Baleares, País Valencià, Andalucía, La Rioja, Cantabria, Asturias o Ceuta? España coincide mucho más con el planteamiento de Ximo Puig, president valenciano, sobre "l'Espanya d'Espanyes", planteado el pasado mes de diciembre tras reunirse con el entonces president Aragonés como sustituto del inhabilitado Quim Torra, que con el afán capitalino -con un tufo de rancia superioridad- del Partido Popular y Vox.

Las elecciones en Madrid siempre se habían celebrado en conjunto con el resto de autonomías, salvo las históricas Galicia, Catalunya, Euskadi y Andalucía, que van cada una por su cuenta. Ayuso ha conseguido que la Comunidad que gobierna tenga sus elecciones, y dentro de dos años, sus otras elecciones en conjunto con las demás. Agotador para el resto de España, que se pregunta, además, qué clase de sentidiño de la justicia social embarga a madrileños y madrileñas -uno de cada dos habitantes de Madrid capital no han nacido en Madrid capital- que no dejan de votar a un partido emblema de la corrupción más corrupta -la que busca votos y el enriquecimiento personal y del partido-, un partido sinónimo de privatización y que ejerce, entre otros, el efecto aspirador de empresas de otros territorios con una política fiscal muy cuestionada siempre, pero nunca limitada, aun cuando va contra toda indicación de las instituciones internacionales, como en el momento actual.

¿Que tipo de país descentralizado permite semejante cantidad de privilegios, representación institucional -con todo el empleo público que eso conlleva- y acratismo fiscal en detrimento del resto de territorios a uno de ellos por el simple hecho de albergar una capital de Estado? ¿Cuándo va el Partido Socialista a tomarse en serio lo del Estado federal y la desconcentración de las instituciones de los tres poderes, legislativo, ejecutivo, judicial y económico instalados en Madrid desde siempre, un debate que los socialistas abandonaron ya en la etapa de Zapatero?

Sí, Madrid es cada vez menos España y corre el riesgo de volverse muy antipática para el resto del país. Por eso, levantar ese cuento de la lechera Ayuso, cuyo partido gana en Madrid y, con esa victoria compra un Palacio en La Moncloa -para Casado... o para ellaa-, está bien para los mítines y los bulos de Vox, pero convendría recordar al presidente del PP y a la presidenta madrileña lo que le ocurrió a Esperanza Aguirre con el mismo cántaro, que imaginó que ganando Madrid podría presidir el PP y España, y ni la una ni el otro. Ni siquiera el Ayuntamiento: toda le leche derramada.

El Madrid que representa Ayuso es cada vez menos España y ésta, cada vez más, reniega de tanto privilegio injusto y de tanto protagonismo machacón. Respecto a éste y por la parte que nos toca, les pedimos también disculpas. El papel de Madrid en el Estado exige un replanteamiento tan urgente como el del Estado mismo.