miércoles, 24 de abril de 2013

REDUCIR EL NÚMERO DE AYUNTAMIENTOS


domingo, 1 de abril de 2012

REDUCIR EL NÚMERO DE AYUNTAMIENTOS


La reforma del modelo de Estado, que no es otra cosa que poner en práctica una distinta estructuración de nuestra organización administrativa y política, ha de pasar inexorablemente por la reducción del número de municipios en España.

Un reciente informe del Consejo Europeo desde Bruselas nos indica que consideran absolutamente imprescindible suprimir aquellos ayuntamientos que no superen los 10.400 habitantes, basándose en la ineficacia de la gestión pública de servicios y los elevados costes de mantenimiento y funcionamiento, para poder aplicar criterios de eficiencia en la gestión municipal.

El único partido político que ha apostado desde el principio por tal propuesta es Unión, Progreso y Democracia, UPyD, que permanentemente recuerda la existencia en España de 8.112 ayuntamientos considerando esta atomización de la gestión municipal un despilfarro para el erario público al que sumar la inviabilidad de unos servicios eficaces.

Es ahora el Consejo Europeo quien se preocupa del asunto esperando sirva como toque de atención para afrontar la urgente reducción del número de ayuntamientos en España. Parece que en época de crisis la propuesta se hace más urgente. De hecho Italia ha suprimido 1.500 municipios menores de 1.000 habitantes y Grecia se ha quedado sólo con 679. Habida cuenta de que la estructura municipal actual procede de la Constitución de 1812 (la Pepa) de la cual celebramos bicentenario, y que en aquella ocasión se procedió a un diseño basado en las antiguas parroquias existentes, parece llegado el momento de plantear en serio el reajuste de nuestras estructuras municipales.

Alemania y Francia ya lo hicieron después de la Segunda Guerra Mundial como un elemento clave para su recuperación económica, mientras España ha continuado creando algunos municipios nuevos.

Hemos de debatir sin complejos ni anatemas la propuesta de reducción. La misma puede realizarse por absorción, agrupamiento, fusión o integración, consiguiendo que la población a atender en la gestión municipal supere los 10.400 habitantes. Todo lo que esté por debajo de esa cifra nos costará el dinero a los contribuyentes y encarecerá la prestación de servicios.

Aquí nos encontramos con los intereses creados de miles de alcaldes y concejales que perderían su kiosco y que lucharán utilizando demandas identitarias para evitar desaparecer. Resulta demasiado fácil calentar a la población indicándoles que “ahora quieren que desaparezcamos como municipio” “quieren acabar con nuestra identidad”, pero será una irresponsabilidad mantener en España tan inmenso número de estructuras municipales.
Los habitantes han de saber que un municipio no puede desaparecer, no se puede borrar del mapa ni nadie lo pretende. De lo que se trata es de ahorrar costes en las administraciones municipales y de poder prestar mejores servicios. Eso lo han entendido perfectamente otros países europeos y está en la esencia del informe presentado por el Consejo Europeo. Esperemos que el gobierno español plantee el debate lo más pronto posible sin pensar en consecuencias electorales o mantenimiento de puestos en los ayuntamientos.


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