martes, 7 de mayo de 2013

André Gorz y ecología política

LOS VERDES
DE
ALCALÁ DE HENARES

Ecología política, por André Gorz, teórico de izquierda austríaco autor, entre otros libros, de Adiós al proletariado y ¿Adónde va el movimiento obrero?

El problema que se le plantea a la ecología política es el de los modos prácticos que permitan al juicio personal de los individuos autónomos, persiguiendo sus propios fines en el seno de su mundo vital, tomar en cuenta las exigencias del ecosistema. Es el problema de la conjunción entre necesidad y normatividad o, si se prefiere, de la traducción de necesidades objetivas en conductas normativas correspondientes a las exigencias vitales, a la luz de las cuales las necesidades objetivas son a su turno formalizadas. No hay aquí otra cosa que el problema de la democracia.
Según sea científica o política, la ecología abarca dos áreas distintas aunque interconectadas. En un principio pondré el acento en la diferencia más que en la interconexión de sus objetos. Pues es necesario evitar que la aproximación política se presente como un resultado ineludible, como una «necesidad absoluta» a la luz del «análisis científico» y que se reedite bajo una nueva forma el género de dogmatismo cientificista y antipolítico que, en su versión «diamat», ha pretendido elevar al rango de necesidades científicamente demostradas, a prácticas y concepciones políticas cuyo carácter específicamente político se encuentra, por ello mismo, negado.
Como ciencia, la ecología estudia la civilización en su interacción con el ecosistema terrestre, es decir, con aquello que constituye la base natural, el contexto no (re)producible de la actividad humana. A diferencia de los sistemas industriales, el ecosistema natural posee una capacidad autogeneradora y autoorganizadora que, debido a su extrema diversidad y complejidad, le permite autorregularse y evolucionar hacia una creciente complejidad y diversidad. Esta capacidad de autorrege neración y autorreorganización se ve perjudicada por las técnicas que tienden a racionalizar y dominar la naturaleza, a hacerla previsible y calculable.
«Nuestros NUEVA SOCIEDAD NRO.134 NOV/DIC 1994, PP. 32-41




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