Los Verdes de Alcalá de Henares
Presuntas memorias políticas de Juan Antonio Camargo:
Una comida con los "angeles" y un desayuno en "Los Santos".
Parte primera : De la presunta comida en el chino de la calle Manuel Azaña con los "Angeles" Noriega y Ricondo al desayuno en los Santos de la Humosa con Seli y "otros, d.e.p."1.- Precedentes
La presunta defenestración del técnico Joaquín Solis y mi resurrección no fue mas que un interregno hasta la llegada de José Luis Garcia Garcia y Gomez Ballesteros, presunto y autentico factotum del Clan de los Bellobartolianos y sus presuntos sicarios, adlateres y esbirros como Jesús Pajares, Fali, Seli, Curro, etc, presuntamente claro.Hay cuatro momentos que marcaron mi vida profesional, política, sindical e incluso personal:
a) el dia que mi jefe, el concejal Seli, me presentó al empresario Santiago Correa, padre, d.e.p.
b) el dia en que "El Chato, d.e.p." me presentó al empresario Telesforo Padre.
c) el dia en el que el difunto Correa me presento a Pepe, "el terrones".
d) el dia en que Fali y Jesus Pajares me "redescubrieron" como técnico municipal.
2.- Preámbulo
CORPVS INSCRIPTIONVM LATINARVM II
Anticuarios y Epigrafistas
Siglo XIX en adelante
ESTEBAN AZAÑA
(¿? - Alcalá de Henares, 1890)
H. Gimeno Pascual.
Si la ciudad de Alcalá puede vanagloriarse de haber conservado
su patrimonio arqueológico e inmueble en gran parte por el celo de, al menos,
tres generaciones de la familia Azaña, pero sobre todo gracias a la labor de
uno de ellos, Esteban, alcalde de la ciudad, mayor orgullo debe producirle que
uno de sus ciudadanos, Manuel Azaña, hijo del anterior y biznieto de aquél
Esteban Azaña, secretario del consistorio, que en 1820 había proclamado desde
los balcones de su Ayuntamiento la Constitución de 1812, fuera el presidente de
la Segunda República Española.
Por su parte en el libro Vida y tiempo de Manuel Azaña,Biografía, Escrito por Santos Juliá puede leerse lo siguiente:
"Viviendo
tan próximas, nada tiene de raro que este primer vínculo entre las dos
familias, procedente una de tierras toledanas y de catalanas la otra, se
estrechara con el matrimonio de un hijo de Esteban Azaña con una hija de
Esteban Catarineu. En efecto, Gregorio Azaña Rajas, llamado a heredar de su
padre la escribanía o notaría y, a la par, la secretaría del Ayuntamiento,
en la que muy pronto comenzó a prestar sus servicios, se casó con su vecina
Concepción Catarineu pujals, aportando al matrimonio 30.000 reales. Se unía
así en matrimonio una familia de escribanos y secretarios de Ayuntamiento con
una de fabricantes, atentas ambas a las oportunidades de ampliación
patrimonial que ofrecían las operaciones desamortizadoras, especialmente
abundantes en Alcalá por el considerable número de propiedades, tierras y
edificios, de manos muertas que los gobiernos liberales sacaron a pública
subasta. Gregorio, muy emprendedor, diversificó su actividad haciéndose con
unos lotes de la finca llamada «Los Barrancos» y convirtiéndose en un importante
propietario agrícola, ganadero y cosechero, a la par que se iniciaba en la
industria con una fábrica de baldosines y una cerámica. Su proyección social
fue muy destacada desde 1850 como secretario de la comisión que logró salvar
del expolio el sepulcro del cardenal Cisneros, trasladándolo de san Ildefonso
a la Magistral, y como miembro de la Sociedad de Condueños que, tras varias
operaciones de compra y venta, adquirió los antiguos edificios de la Universidad
y suscribió con los Escolapios el convenio para su uso como colegio de segunda
enseñanza, del que Gregorio, como notario, dio fe.
Ocurrió
aquella historia, contada por el abuelo, escrita por el padre, el 6 de agosto
del tristemente célebre año de 1823: las desalmadas turbas absolutistas,
excitadas por la predicación de un fraile de la congregación de San Felipe
Neri que lanzó la tea incendiaria de la discordia entre los dos bandos
políticos, y azuzadas por otro fraile del convento de Mínimos, llamaron al
degüello de liberales y, a los gritos de mueran los negros, muera la
Constitución, allanaron sus casas, robaron sus pertenencias y arrojaron por
las ventanas los muebles, los cuadros y cuanto no les era dable transportar.
Dentro de una de esas casas, recordará Manuel Azaña que le contaba su abuelo,
una familia copiosa miró por su salvación y se refugió en un aposento
recóndito*, sin otro acceso que un ojo de buey disimulado por un cuadro de
Cristo camino del Calvario.
De
su padre recordaba Manuel, poniéndolo en boca del joven Anguix, protagonista
de Fresdeval, último intento de novelar la ciu- dad de su infancia, un momento
que quedó grabado en su memo- ria. En su casa de la calle de la Imagen se
hacían unas obras y al acercarse a hurgar la lumbre, sentado en un cajón, un
hombre que le pareció viejo le preguntó: «¿Tú eres el señorito de la casa?
¡Ya serás un escolapio!». Y luego, como hablando para sí mismo, aseguraba el
viejo que ponía el libro: «De abuelos muy ricos, nietos muy po- bres». Y
estando en ésas llegó su padre, que habló animadamente con el viejo y le
instó a que se marchara. Creyó el niño percibir cierta ternura en la
reprimenda del padre, de quien destacaba desde la distancia su talento y
superioridad natural, su melancolía y sus dotes de jefe, manifiestas desde sus
veinticinco años; su devoción por los amigos, empeñados en campañas
culturales, cultivadores de los res- tos de una tradición literaria que tuvo
en el cervantismo, el cisneris- mo y la afición a la colocación de lápidas
conmemorativas su limitado marco de actuación: el sepulcro de Cisneros, la
estatua de Cervantes y la lápida conmemorativa de Juan Martín, el Empecinado,
eran claros testimonios de la afición de su padre por erigir o preservar
lugares de la memoria alcalaína.
Angel Ricondo, nunca estuvo de acuerdo con ese presunto error que nos involucraba a el, a Angel Noriega, aparejador muncipal, estudiante de arquitectura superior y recomendado de la concejala Genenev Christoff y a mi mismo.
La primera y unica vez que comi en el chino Casa Tung de la calle Manuel Azaña, curiosa ironia, con Angel Noriega y Angel Ricondo, me quedo perfectamente clara la situacion:deberia mantenerme al margen del asunto, si no queria tener problemas, lo que finalmente ocurrió, como predijo el filososfo Karl Marx cuando afirmó " o te metes con la política ó la política acabara por meterse contigo", pues eso, presuntamente claro.

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