Las elecciones europeas y la segunda transición.
por Pablo Bustinduy
El impulso de controlarlo todo es precisamente lo que no podemos controlar
Hubert Dreyfus
Hay una alucinación, una fe instintiva en las formas y el lenguaje por la que se espera que cuando cambia o se altera una realidad cambien al mismo tiempo las palabras y las ideas que usamos para explicarla y referirnos a ella. Esa fe, que no está justificada y es el origen de múltiples errores, es también una debilidad esencial a la hora de hacer política. La diferencia entre el ritmo de las cosas y el de las palabras abre un espacio al que se suele llegar demasiado tarde, cuando los búhos han levantado el vuelo y uno se ve forzado a pelear, a golpes de ciego, usando un lenguaje que ya no dice lo que dice.
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