viernes, 27 de junio de 2014

Alcalá de Henares y el presunto futuro político de PODEMOS según Antonio Gramsci.

Comentario presuntamente político al editorial de ABC.esCaso Nóos - Castro reta al fiscal Horrach a querellarse contra él si «cree» que ha prevaricado por Juan Antonio Camargo*.

ALBERTO BENEGAS LYNCH (H) publicaba el 09 julio 2012 en  El Independent: La influencia de Antonio Gramsci: Trampas del igualitarismo.
Por su parte Pablo Izquierdo Juárez, editor  de eldiarioexterior.com publica La arrogancia socialista y en el Blog de Javier Paz: La humildad liberalambos representan los mas granado del pensamiento liberal en lengua española del momento con el permiso de la muy british lideresa Aguirre, presuntamente claro.
PP, PSOE e IU no pueden ni quieren imaginar una nueva política sin la corrupción como leit motiv, que es lo que propone PODEMOS.
Despues del juicio a Antonio Gramsci en mayo-junio de 1928 se hizo famosa la consigna lanzada por el fiscal a cargo de la acusación: 'debemos detener ese cerebro por al menos veinte años', que Gramsci hará fracasar patéticamente al escribir en la cárcel de modo incansable, pese a las malas condiciones del ambiente y de su propia salud.
Ahora el fiscal Horrach es quien pasa a la fama cuando señala que »el uso de la doctrina de la ignorancia deliberada para justificar la persecución de conductas atípicas constituye un recurso taimado, una vía de escape a una espiral inquisitiva alimentada de meras sospechas» en un patetico inteto por salvar a la Infanta del procesamiento.
En mi opinion ha sido la lucha contra la corrupción el pegamento político que ha conjurado apoyo a fuerzas tan opuestas polticamente como el partido de Marine Le Pen y el futuro partido de PODEMOS es España.
Vonvendria recordar lo que decia Gramsci sobre la necesidad de un partido político:
El partido:
Es la fuerza unificadora de la clase, el ámbito de formación del núcleo dirigente de la misma, y de desarrollo de espíritu innovador, de ataque práctico a la clase dirigente tradicional., a través de la elaboración de la conciencia de cuestionamiento activo. El partido tiene la visión política general que no anida en organizaciones de finalidad económico-corporativa. Gramsci considera el partido [...] como el resultado de un proceso dialéctico, punto de convergencia del movimiento espontáneo de las masas revolucionarias y de la voluntad organizativa y dirigente del centro.
La herramienta de organización política (Notas sobre Maquiavelo..., p. 44)
no puede ser en la época moderna un héroe personal sino que debe ser el partido político, es decir (...) el partido político determinado que se propone fundar un nuevo tipo de Estado (y ha sido racional e históricamente fundado con este fin).
O en otra formulación (Notas sobre Maquiavelo..., p. 28):
El moderno príncipe, el mito-príncipe, no puede ser una persona real, un individuo concreto; sólo puede ser un organismo, un elemento de sociedad complejo en el cual comience a concretarse una voluntad colectiva reconocida y afirmada parcialmente en la acción. Este organismo ya ha sido dado por el desarrollo histórico y es el partido político: la primera célula en la que se resumen los gérmenes de voluntad colectiva que tienden a devenir universales y totales.
Las grandes tareas del partido, las de alcance histórica son para A.G. (Cuadernos III, p. 228):
[...] formación de una voluntad colectiva nacional-popular de la que el Moderno Príncipe es precisamente la expresión activa y operante y reforma intelectual y moral.
El programa de acción del partido debe ser incorporado en clave de contribución a la constitución y fortalecimiento de una voluntad colectiva, y por lo tanto desprenderse dramáticamente del discurso y no ser reducido a “frías abstracciones”. En cuanto al papel del partido en la reforma intelectual y moral considera que éste trastorna todas las relaciones morales e intelectuales y
toma el lugar, en las conciencias, de la divinidad y del imperativo categórico, él es la base de un laicismo moderno y de una completa laicización de toda la vida y de todas las relaciones de conducta. (C, III, 228).
La relación entre partido y grupo social, es vista por A.G. no como una relación instrumental, de representación directa de intereses, sino como una actividad de construcción hegemónica, que construye alianzas en base a la búsqueda de 'equilibrios' sociales:
Cada partido es la expresión de un grupo social y nada más que de un solo grupo social. Sin embargo, en determinadas condiciones sociales, algunos partidos representan un solo grupo social en cuanto ejercen una función de equilibrio y de arbitraje entre los intereses del propio grupo y el de los demás grupos y procuran que el desarrollo del grupo representado se produzca con el consentimiento y con la ayuda de los grupos aliados, y en algunos casos con el de los grupos adversarios más hostiles. (Notas sobre Maquiavelo, p. 44).
Esa identificación de partido-grupo social se complica en muchas situaciones, y los partidos se dividen en fracciones que actúan de modo independiente, por eso (...) El Estado Mayor intelectual del partido orgánico (...) actúa como si fuese una fuerza dirigente por completo independiente, superior a los partidos y a veces considerada así por el público. (Notas sobre Maquiavelo, p. 84)
Es decir que la verdadera dirección política de la clase dominante, está en ocasiones por fuera de la estructura formal de los partidos.
Dice Biagio de Giovanni:
Su reflexión sobre el partido parte de una atención extremadamente determinada sobre la necesidad de que la iniciativa del partido deje filtrarrealmente a través de su propia obra de dirección la productividad política de las masas. El riesgo principal es visto en la caída de esta relación.[15]
Este orden de fenómenos está relacionado con una de las cuestiones más importantes que se refieren al partido político, es decir a la capacidad del partido para reaccionar contra el espíritu de costumbre, contra las tendencias a momificarse y a volverse anacrónico [...] La burocracia es la fuerza consuetudinaria y conservadora más peligrosa; si termina por constituir un cuerpo solidario, cerrado en sí, que se siente independiente de la masa, el partido termina por volverse anacrónico, y en los momentos de crisis aguda se vacía de su contenido social y queda en el aire.[16]
En la línea permanente de Gramsci, la relación partido-clase es de doble vuelta si es verdad que los partidos no son sino la nomenclatura de las clases, también es cierto que los partidos no son solamente una expresión mecánica y pasiva de las clases mismas, sino que reaccionan enérgicamente sobre ellas para desarrollarlas, extenderlas, universalizarlas.(Gramsci, A, p. 387). (Confirmar cita)
Además A.G. toma en sentido dinámico esta vinculación partido-clase:
[...] la verdad teórica según la cual cada clase tiene un sólo partido, está demostrada en los cambios decisivos por el hecho de que los distintos agrupamientos, que se presentaban cada uno como partidos “independientes”, se reúnen y forman un bloque único. (Notas sobre Maquiavelo,... p. 53)
Por otra parte, A.G. da importancia a un “tercer tipo” de organizaciones, que no son partidos ni órganos de defensa económica, tales como los consejos obreros y los clubes de cultura, que pueden cumplir funciones unificadoras del conjunto de la clase, mas allá de las fronteras partidarias, participar en el proceso de “catarsis” que marca el paso de la conciencia económica-corporativa al momento ético-político.

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