Retrasos y sobrecostes, una lacra cada vez más común en la obra pública alemana
La obra del nuevo aeropuerto de Berlín, plagada de abultados sobrecostes, retrasos imposibles y escándalos políticos, es la punta del iceberg de una lacra del sector público alemán mucho más frecuente de lo que el gobierno desea admitir.
"El caso del aeropuerto de Berlín es quizá el más conocido, pero no es una excepción", asegura a Efe Sebastian Panknin, director del departamento de Política Presupuestaria y Financiera de la Federación de Contribuyentes de Alemania (BdSt), que enumera a continuación de carrerilla un rosario de ejemplos a lo largo y ancho del país.
“La publicidad es justamente elogiada como un remedio para las enfermedades sociales e industriales. La luz del sol se dice que es el mejor de los desinfectantes; la luz eléctrica es el policía más eficiente”.[Fuente: Other People's Money—and How Bankers Use It (1914)].
La plutocracia, después de haber destruido el poder real por la fuerza bruta con disfraz de democracia, ha comprobado y reducido a la nada esta democracia. El dinero es el que habla, el que imprime, el que radia, el que reina, y los reyes, lo mismo que los jefes socialistas, tienen que acatar sus decretos y aún, por extraña paradoja, que suministrar los fondos para sus empresas y garantizar sus utilidades. Ya no se compra a la democracia: se la embauca.Fuente: Wikipedia Bernard ShawLa obra del nuevo aeropuerto de Berlín, plagada de abultados sobrecostes, retrasos imposibles y escándalos políticos, es la punta del iceberg de una lacra del sector público alemán mucho más frecuente de lo que el gobierno desea admitir.
"El caso del aeropuerto de Berlín es quizá el más conocido, pero no es una excepción", asegura a Efe Sebastian Panknin, director del departamento de Política Presupuestaria y Financiera de la Federación de Contribuyentes de Alemania (BdSt), que enumera a continuación de carrerilla un rosario de ejemplos a lo largo y ancho del país.
A juicio de Panknin, el problema principal, tanto en Alemania como en otros países "como España o Grecia", es la falta de responsabilidad a la hora de gestionar el dinero público.
El Tribunal Federal de Cuentas ha alertado repetidamente en sus informes anuales de estos sobrecostes en la obra pública, pero salvo alguna dimisión, esta lacra no han conllevado consecuencias legales o políticas.
La conclusión para lo que ocurre en España es obvia: que no se crea nadie de que porque se trate del Tribunal de Cuentas del Reino de España ó del Tribunal Federal de Cuentas de Alemania, que la presunta corrupción política se resolverá como por arte de magia sin el empoderamiento de la población. Hay que recordar de que la República Federal de Alemania esta gobernada por una coalición política de los socialdemocratas y los socialcristianos de la canciller Ángela Merkel, presuntamente claro.

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