Bello paga a un medio local 863.196 euros a pesar de los "reparos" del Interventor
Haciendo honor a la verdad, tenemos que admitir de que al alcalde Bello le pasó con el Convento de los Agonizantes lo mismo que le ocurrió al Papa Francisco con la Curia Romana: entre los ediles, lo mismo que entre los cardenales y la Guardia Suiza Vaticana, existia depravación por doquier: UNA RED DE DE SEXO Y CORRUPCIÓN ORGANIZADA Y CONTROLADA POR EL ADIL GÜRTELIANO Y OPUSINO GUSTAVO SEVERIEN, presuntamente claro.
Por otra parte si hay algo de cierto en las palabras de la PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN VASCA DE PERIODISTAS, Lucía Martínez Odriozola: "Algunas redacciones son auténticas escuelas de corrupción", el caso de los de la redacción Diario de Alcalá es arquetípico y paradigmático. Antes del estallido de la crisis el periodista LUIS GARCÍA MONTERO publicaba en el Diario El País un artículo bajo el título de La corrupción que resultó se premonitorio para explicar lo que acontece en el Consistorio Complutense y que por su interés reproducimos:
Haciendo honor a la verdad, tenemos que admitir de que al alcalde Bello le pasó con el Convento de los Agonizantes lo mismo que le ocurrió al Papa Francisco con la Curia Romana: entre los ediles, lo mismo que entre los cardenales y la Guardia Suiza Vaticana, existia depravación por doquier: UNA RED DE DE SEXO Y CORRUPCIÓN ORGANIZADA Y CONTROLADA POR EL ADIL GÜRTELIANO Y OPUSINO GUSTAVO SEVERIEN, presuntamente claro.
Por otra parte si hay algo de cierto en las palabras de la PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN VASCA DE PERIODISTAS, Lucía Martínez Odriozola: "Algunas redacciones son auténticas escuelas de corrupción", el caso de los de la redacción Diario de Alcalá es arquetípico y paradigmático. Antes del estallido de la crisis el periodista LUIS GARCÍA MONTERO publicaba en el Diario El País un artículo bajo el título de La corrupción que resultó se premonitorio para explicar lo que acontece en el Consistorio Complutense y que por su interés reproducimos:
"Cuando el 1936 Juan Ramón Jiménez explicó sus relaciones con la política y la poesía, tuvo la buena idea de escribir sobre el trabajo gustoso y contó la historia de un jardinero sevillano, un regante granadino, un carbonero de palos y un mecánico malagueño...............................................
Los casos notables de corrupción se amplían mucho al abrir el abanico de la sociedad. Un periodista que hace mal su trabajo, y que en vez de informar se dedica a manipular, intoxicar, calumniar y crear sospechas infundadas, es tan corrupto como un empresario devorador de paisajes. Hay periodistas que cumplen en las democracias el mismo papel nauseabundo que los torturadores en las dictaduras. Un abogado defensor que en vez de defender a las víctimas se convierte en aliado de los criminales, para alimentar extrañas redes de mentiras mediáticas, es tan corrupto como el político que se guarda un sobre malhechor en el bolsillo. Por esta misma lógica el trabajo bien cumplido llega a convertirse en una actitud de resistencia. El policía que no admite las manipulaciones de una investigación, sean cuales sean los intereses partidistas en juego, o el juez que se empeña en juzgar bien, manteniéndose por encima de las ventoleras del intoxicador, son tan resistentes, tan regeneradores, tan necesarios para la sociedad como el regante del Generalife, el carbonero de Palos, el mecánico malagueño o el jardinero de Sevilla, según la ética poética o la política lírica de Juan Ramón Jiménez. Todos debemos respetar nuestro trabajo, todos debemos apartar la imagen de la corrupción como algo que sólo afecta a los políticos. La reivindicación de la política es necesaria frente a los intoxicadores que desean liquidar las reglas y los espacios públicos para tener las manos libres a la hora de desempeñar mal su trabajo. La política, del mismo modo que el trabajo, resulta una forma imprescindible y noble de socialización. Contra la corrupción no se actúa apostando por la abstención, sino acudiendo a votar de forma masiva, y escogiendo la papeleta con el mismo cuidado que utilizaba Juan Ramón al escribir sus versos, con la misma atención con la que desempeñaban su trabajo el jardinero de Sevilla, el carbonero de Palos, el regante del Generalife o el mecánico de Málaga".
No hay comentarios:
Publicar un comentario