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| 01/11/2020 |
«El estado de alarma es una nueva etapa en este proceso de despotismo constitucional».
El término dictadura tiene, lógicamente, muy mala prensa. Hace un tiempo me referí al concepto jurídico de la dictadura durante la República Romana que, como es sabido, no tiene nada que ver con lo que se transformó en la Edad Contemporánea. A la izquierda le pone muy nerviosa el término dictadura constitucional, aunque no siempre le ha repugnado esta institución para conseguir sus fines. Por supuesto, no me cansaré de repetirlo, no existe un país gobernado por el comunismo donde no se haya establecido una dictadura atroz. Ahora andan con el despropósito histórico y jurídico de la Memoria Democrática para reescribir lo sucedido durante la injustamente mitificada Segunda República. El teniente Castillo dejará de ser un criminal para convertirse en un adalid de la democracia. Por supuesto, los dirigentes de las derechas serán todos fascistas y Calvo Sotelo no fue asesinado de dos tiros en la nuca, sino que se impidió que fuera otro Mussolini. Es bueno recordar cómo fue ejecutado el patético dictador italiano. Los que estamos en contra de la pena de muerte, incluso para criminales como Lenin, Stalin, Hitler o Mussolini, los hubiéramos condenado a cadena perpetua. Seguir leyendo>>

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