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| 16/11/2020 Xavier Mas de Xaxàs |
El próximo 20 de enero, pocas horas antes de asumir la presidencia de Estados Unidos, Joe Biden recibirá las instrucciones y los medios para destruir el mundo, un ritual sobrio y dantesco que conoce bien. En su poder volverá a tener los códigos dorados y el maletín negro que le permitirán lanzar un ataque nuclear. Ya los tuvo siendo vicepresidente, pero ahora será comandante en jefe y el mundo es hoy algo más peligroso que hace cuatro años.
Biden llegará a este momento crucial sin la información necesaria para defender a Estados Unidos de las amenazas que puedan surgir desde Rusia, China, Irán y Corea del Norte. Trump le niega los informes secretos de la inteligencia militar y diplomática a los que tiene derecho como presidente electo.
En cualquier traspaso de poderes, la parte más sensible siempre es la que hace referencia a los secretos de Estado, aquella información que permite al gobernante anticipar y contrarrestar a sus rivales estratégicos. Seguir leyendo>>

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