lunes, 25 de octubre de 2021

Afganistán, cuando las cámaras se fueron: "Aquí solo hay terror y asesinatos".

25/10/2021
Amador
Guallar
Alejandro
Requeijo
EL MUNDO SE OLVIDA DE AFGANISTÁN.
Han pasado dos meses desde la dramática salida de Afganistán y apenas quedan medios internacionales. La nación está sumida en un apagón informativo. Los que quedaron atrás cuentan un relato de miedo y horror.
Han pasado dos meses desde la dramática salida de Estados Unidos y sus aliados occidentales de Afganistán. Poco a poco, las cámaras internacionales han ido abandonando el país al tiempo que los talibanes perdían el foco mediático. Aún quedan un puñado de corresponsales, pero los periodistas locales han huido del país o han pasado a la clandestinidad. Como los miles de afganos que colaboraron con el invasor, tratan de mantener la esperanza de poder escapar al extranjero. Pero según pasan los días, su confianza se deteriora. Nadie va a venir a rescatarlos. Escondidos y con miedo, los que se quedaron atrás cuentan un relato de terror y muerte. Esta es su historia.

Una puerta los separaba de dos destinos incontestables. Quedarse fuera significaba aceptar el fin de su existencia profesional como periodistas. Cruzarla era escapar hacia un futuro sin garantías, pero posible, en un país donde no tendrían que renunciar a las pocas libertades que la difunta República Islámica de Afganistán les había ofrecido, ahora desaparecidas con el regreso del Emirato talibán. Una puerta, la del antiguo aeropuerto Hamid Karzai, para la que muy pocos tenían llave y que se cerró con el despegue del último avión de evacuación occidental. Los que se quedaron a las puertas no tardaron en darse cuenta de que, desde ese momento, estaban en un nuevo Kabul. Los extranjeros que les habían denegado el paso al aeropuerto se marchaban dejándolos a merced de la soga yihadista que muchos, especialmente los periodistas, ya sentían alrededor del cuello, conscientes de que si conseguían evadir el castigo de los talibanes tendrían que renunciar a su profesión —uno de los pocos destellos de la libertad durante la fallida democracia— o aceptar las verdades monolíticas del Emirato. Seguir leyendo>>

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