| 03/12/2022 Javier Ansorena |
No hizo falta nombrar a China para que EE.UU. mandara un mensaje claro esta semana a su gran rival militar y geoestratégico: presentó un arma poderosa, desarrollada en secreto durante una década, para penetrar las defensas enemigas y atacar objetivos «en cualquier lugar del mundo».
El Pentágono y el contratista militar Northrop Grumman revelaron en una base de las fuerzas aéreas de Palmdale (California) el bombardero B-21 Raider, un avión diseñado con la última tecnología para evitar a las defensas antiaéreas más sofisticadas, que puede ir armado con armas nucleares y convencionales y que incluye sistemas avanzados de inteligencia artificial para ayudar a los pilotos a ejecutar sus misiones.
La presentación del bombardero, el primero que el Pentágono saca a la luz en más de tres décadas, tuvo el mismo secretismo que ha rodeado al desarrollo del B-21 Raider. Tuvo lugar en la plata 42 de las Fuerzas Aéreas, un fortín al norte de Los Ángeles en el que el Pentágono desarrolla buena parte de sus desarrollos militares clasificados. Los reporteros que asistieron a la presentación tuvieron que dejar su teléfono a la entrada y los medios gráficos solo pudieron tomar imágenes desde ángulos específicos. Durante años, la gran mayoría de empleados que trabajaron en el proyecto no podían decir ni siquiera a sus familiares a qué se dedicaban. Seguir leyendo>>
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