| 24/12/2022 Lucía R.B. |
Mark Rutte ha pedido perdón por la esclavitud del país en el pasado, pero en Países Bajos continúa la tradición de 'Zwarze Piet', un hombre pintado de negro que da regalos a los niños.
"En nombre del Gobierno holandés, pido perdón por las acciones del Estado holandés en el pasado". Son las palabras pronunciadas por el primer ministro holandés, Mark Rutte, en vísperas del 150 aniversario de la abolición de la esclavitud en las colonias holandesas en 2023. Quedan solo unos días para que se acabe el año y el premier se dio prisa para que esas palabras resonaran a la vez en Surinam, Curazao, Sint Maarten, Aruba, Bonaire, Saba y San Eustaquio. Las declaraciones no han llegado por casualidad y se enmarcan antes de las elecciones regiones de marzo, que pueden provocar divisiones en el Ejecutivo que harían más difícil disculparse por el temor a perder votantes. Rutte ha decidido adelantarse y quitarse un problema de encima. Además de pedir perdón en nombre de todo el país, ha calificado la esclavitud como un "crimen contra la humanidad". Ha ido incluso más allá y afirmó que este gesto "es una coma, no un punto". Sin embargo, una de las cuestiones que más recuerda a ese pasado oscuro de Holanda llega cada Navidad. Con labios gruesos y rojos, melena afro, cara pintada de negro y un disfraz folclórico con una bolsa llena de obsequios. Es Pedrito el Negro (Zwarte Piet). Seguir leyendo>>
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