| 27/12/2022 Matthew Lynn |
Las temperaturas bajan en parte de Europa a -10 o incluso menos. Este debería ser el mes en que el presidente ruso Vladimir Putin se sentara en su silla del Kremlin, se sirviera un buen vodka y brindara por el éxito de su plan para poner a Europa de rodillas cortándole el suministro energético
Los europeos occidentales, blandos y autocomplacientes, no iban a ser capaces de soportar la dureza de los cortes de energía. En pocas semanas se habrían visto obligados a capitular.
Putin ha jugado la carta de la energía, ha fracasado y no puede volver a jugarla. Y el autócrata ruso ha destrozado la única industria importante de su país sin nada que mostrar.
En mi país, Reino Unido, con la llegada de la helada, el suministro de electricidad de reserva alcanzó la escalofriante cifra de 6.000 libras por megavatio hora, el nivel más alto jamás registrado. En Gran Bretaña, dos centrales eléctricas de carbón se pusieron en stand-by por si acaso se necesitaban para mantener las luces encendidas, mientras que Francia volvió a encender una central de carbón a finales de noviembre para ayudar con el suministro (al tiempo que advertía de que podría tener que cortar el suministro al Reino Unido). Seguir leyendo>>
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