viernes, 23 de diciembre de 2016

España: Contra el ateísmo papanatas

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Luis Arroyo
infolibre Periodismo libre e independiente
23/12/2016
Yo no creo en nada inmaterial o que no proceda de la materia. Soy ateo sin excusas ni matices. No tengo la más mínima duda de que de aquí no vamos a ningún lado, ni de que lo único que hacemos mientras vivimos es contribuir a la supervivencia de la especie: como los helechos o los delfines o las cucarachas. Durante muchos años, quizá como reacción rebelde a una educación estrictamente religiosa, me he empeñado en menospreciar a los que creen, como si fueran estúpidos o poco maduros. Incluso fundé con mis cuatro amigos del cole, a los catorce años, un grupo subversivo llamado GAME (Grupo Anti-Monjes Escolares), cuya única acción fue escribir en el gran muro que nos separaba del colegio de niñas de al lado “No a la opresión”. Aquellos curas de los 80, que tenían la mano muy larga, lo borraron y nosotros nos disolvimos sin reivindicar la gamberrada. Sigo despreciando la creencia del papanatas (“que es excesivamente simple, excesivamente crédulo o que se asombra por cualquier cosa”, dice la Academia): la de quienes creen en milagros, se creen en posesión de la verdad sobre la existencia, o se aplican sin crítica a la observancia religiosa fundamentalista.