martes, 15 de enero de 2013

CONFLICTO LABORAL DE ROCA



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“Yo cortaría las subvenciones a todos: a la Iglesia, pero también a los sindicatos”
Fernando Escudero - Martes, 15 Enero 2013 10:44

A sus 76 primaveras, Magdaleno García-Alcalá encarna la lucha sindical en Alcalá. Preguntando por él se siguen acercando a Comisiones Obreras muchos trabajadores. Los últimos, sin ir más lejos, los de Roca, que luchan denodadamente contra el cierre de la sección de porcelana que puede suponer el despido de 258 personas.
P. Usted está siendo un habitual en la acampada de Roca...
R. Morir por la causa de los trabajadores es digno y bonito, y si me toca a mí, estaré orgulloso de hacerlo. Es muy triste que en 2013 haya gente arrimada a un ascua para calentarse y pidiendo que no les falte el empleo.
P. Resulta increíble que empresas que tienen beneficios opten por echar a trabajadores...
R. Cuando yo conocí a Marcelino Camacho, en 1961, me dijo que los obreros tenemos corazón pero no tenemos un duro, mientras que el capital tiene dinero y no tiene corazón. Y de ahí parte la situación que estamos viviendo. En Alcalá, donde tuve la suerte de ser representante sindical durante muchos años, la solidaridad era muy grande hace tiempo. No hacían falta móviles, Bastaba con golpear una lata de escabeche para llenar la Plaza de Cervantes. Hoy vamos cuatro. Eso debería hacer reflexionar a alguien. Las fábricas están cerrando no porque no se vendan lavabos. Son cierres políticos. Una cosa es no vender y otra producir en otro país. El capital va donde más beneficio saca. El vampiro nunca se cansa de beber sangre porque es su profesión. Roca lleva con esta enfermedad desde la reconversión industrial. El 7 de septiembre hicimos junto a los trabajadores de Roca de Alcalá de Henares, de Alcalá de Guadaira y de Gavá una gran manifestación en Barcelona. Allí le dije a algún compañero: “Estamos llegando a un proceso jodido, porque el objetivo es cerrar Roca”.
P. ¿Se puede frenar el ERE de la planta complutense se Roca?
R. No tengo muchas esperanzas. Yo he vivido muchas luchas sindicales y no he visto ningún gobierno en democracia que haya hecho leyes que favorezcan a los trabajadores. Al revés, fueron cambiando el Estatuto de los Trabajadores que se elaboró durante la Transición.
P. Usted, que fue concejal en el Ayuntamiento de Alcalá, ¿qué cree que pueden hacer los políticos?
R. Los políticos tienen que venir, pero no necesitan cámaras para saber que en el campamento de Roca necesitan leña. El problema es que vengan a hacerse la foto y se olviden de para qué están aquí. Hay que plantear este problema en el Parlamento, en las comisiones de Industria y de Empleo, como se hizo con Poliseda.
P. ¿Es optimista sobre el actual panorama industrial en Alcalá?
R. Esto tiene que ir a mejor pero, de momento, no lo veo al alcance de la mano. Yo he negociado muchos EREs y veo que, ahora, los EREs suponen para el trabajador directamente a la calle porque no hay ni un obrero que se acoja a la prejubilación, porque no tienen edad. Es que parece que tener 35 0 40 años equivale a estar en la reserva.
P. ¿Cómo se afrontaban los conflictos laborales en los 60, cuando se produjo la eclosión de Alcalá como urbe industrial?
R. Con narices y con dignidad, así de claro.
P. ¿Tienen las actuales generaciones de trabajadores el mismo espíritu de lucha que sus padres o abuelos?
R. Yo nunca fui al colegio. Sin saber leer, me hicieron un contrato de trabajo y estuve 40 años. A los jóvenes, en cambio, teniendo carreras o estudios les hacen contratos de una semana.
P. ¿Ha cambiado mucho el papel de los sindicatos y de los sindicalistas en la sociedad?
R. Las imágenes que se dan del sindicalismo no son agradables. Yo, si tuviera que cortar las subvenciones se las cortaría a todos, a la Iglesia, pero también a los sindicatos. Creo que cada uno se tiene que valer de sus medios, porque cuando se da de comer a un perro normalmente no te muerde. Pero claro, aquí ha cambiado todo. Y los cambios deben afrontarse con unidad, algo de lo que carecemos. Estamos más pendientes de los rifirrafe en el Parlamento que de las necesidades del pueblo.
P. ¿Cómo recuerda esos inicios del Alcalá industrial?
R. Muy bien. Era una alegría ver fábricas con tres mil trabajadores. Pero cuando pasé a ser secretario comarcal de CCOO, ya se veía que comenzaba el desmantelamiento de la industria. Lo de Roca yo ya lo veía venir hace 30 años.
P. ¿Roca es la puntilla para la Alcalá industrial?
R. Alcalá va a tardar mucho en recuperarse, y necesitará del esfuerzo de todos: empleados, empresarios y bancos.

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