viernes, 31 de enero de 2014

Shanghai, la reina de cristal

Shanghai, la reina de cristal.

The Bund, herencia británica.

Fueron los mercantes ingleses quienes movidos por esa pasión británica por el té, la porcelana fina y las sedas –bienes que en Europa eran todo un lujo– quienes propiciaron que Shanghai pasara a ser, a finales del siglo XVII, el principal puerto de comercio entre Oriente y Occidente. La relación entre chinos y británicos franqueó muchas fases a lo largo de los siglos, algunas de interesado entendimiento y otras de frontal enfrentamiento, pero entre unas y otras la población de origen inglés, y la de otros países occidentales, empezó a crecer en una ciudad que en sus mejores momentos llegó a conocerse como la París del Este.

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