“En Yarmuk ya no quedan ni gatos”.
Los habitantes del campamento de refugiados palestinos cercano a Damasco, donde 80 personas han muerto de hambre, comienzan a recibir ayuda tras alimentarse de animales domésticos.
Reparto de ayuda en Yarmuk, este jueves. / AP
Mohamed, un joven palestino que logró huir del campo de refugiados
palestino de Yarmuk y hoy vive en la periferia de Damasco, recibe la
ansiada llamada de su hermana Baraa, atrapada en el campamento. “Estamos
manifestándonos ante los militares sirios con cacerolas vacías.
Llevamos siete meses viviendo una muerte lenta bajo el asedio. Hace
cinco que no tenemos pan y las escasas reservas de sémola y lentejas se
han acabado. No tenemos medicinas, ni agua potable, ni electricidad, y
los francotiradores disparan a todo lo que se mueve. Ya no quedan ni
gatos que comer. O morimos de hambre o morimos de un tiro”, logra
relatar exasperadamente Baraa antes que un agudo bip ponga fin a la llamada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario