Marina Silva le inyecta carisma a la campaña presidencial de Brasil
El miércoles de la semana pasada, Silva engañó a la muerte otra vez. Debió haber estado en el jet privado que se estrelló cerca de San Pablo, matando a Eduardo Campos, candidato a la presidencia, pero ella había cambiado sus planes en el último minuto.
Las terribles experiencias han convertido a esta mujer de 56 años de edad en una persona de aspecto frágil, un poco encorvada, y a quien a menudo se le ve con oscuras ojeras. Pero sus batallas contra la muerte, así como contra la pobreza y el analfabetismo, han fortalecido su determinación férrea, transformándola en una probable líder del segundo mayor mercado emergente del mundo.
Marina Silva votó por la neutralidad
Parte del atractivo de la candidata es que no habla de nuevas políticas, sino más bien de una nueva forma de hacer política, una idea que podría convencer a muchos de los desencantados brasileños más jóvenes.
Marina Silva tiene la costumbre de escapar de la muerte. Creció en una familia pobre de recolectores de caucho en la selva amazónica, y sobrevivió a los ataques de la malaria y la hepatitis. El agua contaminada también le provocó intoxicación por metales. Como activista contra la deforestación, posteriormente enfrentó amenazas de muerte de los ganaderos, quienes en 1988 asesinaron a Chico Mendes, su amigo cercano y célebre ambientalista de Brasil.El miércoles de la semana pasada, Silva engañó a la muerte otra vez. Debió haber estado en el jet privado que se estrelló cerca de San Pablo, matando a Eduardo Campos, candidato a la presidencia, pero ella había cambiado sus planes en el último minuto.
Las terribles experiencias han convertido a esta mujer de 56 años de edad en una persona de aspecto frágil, un poco encorvada, y a quien a menudo se le ve con oscuras ojeras. Pero sus batallas contra la muerte, así como contra la pobreza y el analfabetismo, han fortalecido su determinación férrea, transformándola en una probable líder del segundo mayor mercado emergente del mundo.
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