| 30/01/2021 |
En 2011, Greenpeace Alemania, tras la decisión del Gobierno de Merkel de apagar las nucleares tras el accidente de Fukushima, puso en marcha su comercializadora Greenpeace Energy.
Desde entonces la ONG se dedica a vender electricidad y gas a los consumidores alemanes. Uno de sus productos o servicios lo denominan ProWindGas, también conocido como gas eólico, que no es otra cosa que hidrógeno procedente de electrolizadores suministrados con energía eólica de algún parque.
Pero resulta que realmente ellos lo que venden es gas fósil. Lo reconocen ellos mismos y no parece importarles. Según sus propios datos, en 2020 más del 99% del gas que venden es fósil. Y así sucedió también en año anteriores desde su creación. Seguir leyendo>>
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