lunes, 7 de enero de 2013

Rebajas y consumo responsable


Consumo responsable

Consumo responsable es un concepto defendido por organizaciones ecológicas, sociales y políticas que consideran que los seres humanos harían bien en cambiar sus hábitos de consumo ajustándolos a sus necesidades reales y optando en el mercado por opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social.
Es una responsabilidad muy grande para uno ser y ayudar al medio ambiente y, sobre todo, a otras personas que lo necesitan.
Entre las citadas organizaciones se encuentran Ecologistas en Acción, algunos partidos verdes y en especial aquellas organizaciones e individuos que propugnan una ecología social.
Además, otras tendencias, como por ejemplo el decrecimiento, opinan que una reducción del consumo y de los recursos empleados es necesaria e inevitable para que no se produzca el colapso del planeta.
Se esgrime que el acto de consumir no solamente es la satisfacción de una necesidad, sino que implica colaborar en los procesos económicos, medioambientales y sociales que posibilitan el bien o producto consumido. Por ello se postula que deberían tenerse en cuenta en el momento de elegir entre las opciones disponibles en el mercado las que menos repercusiones negativas tengan.
Para la autora y activista Esther Vivas “como consumidores podemos optar por llevar a cabo un consumo responsable, comprar en los mercados locales y en las tiendas de barrio, pero más allá de nuestra opción individual es muy importante actuar colectivamente implicándonos en campañas de boicot y participando en cooperativas de consumidores de productos ecológicos que establecen relaciones de compra directas con los productores de su entorno. Asimismo es necesario trabajar en campañas más amplias como en el movimiento altermundialista, ecologista, feminista… en una perspectiva de lucha y transformación social y política global.”
Algunos de los puntos a tener en cuenta en el consumo responsable son:
Considerar el impacto ambiental desde el punto de vista del ciclo de vida del producto a comprar, valorando los procesos de producción, transporte, distribución, consumo y residuos que deja el producto.
Determinar la huella ecológica que determinado estilo de vida y consumismo producen.
Determinar qué empresas, productos y servicios, respetan el medio ambiente y los derechos humanos para preferirlos frente a otros que no cumplan con los citados requisitos.
Plantear el tipo de comercio que se desea favorecer.
Y por último y no por ello menos importante asegurar la calidad de lo comprado.

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