Niñas a la venta: “Me llevo a
tu hija por quince euros para que trabaje para mí”
jueves,
14/02/13 - 06:00
Entregó a su
hija de trece años a un hombre adulto como pago de una deuda. Sucedió en una
aldea de Togo hace unos meses y el
vendedor es uno de los jefes del poblado.
Patricia Rodríguez
ha vivido dos años en el país como cooperante de Misiones Salesianas y tras su
marcha en 2011 ya ha vuelto un par de veces. En su última visita se encontró
con esta mala noticia en un lugar que había visitado a menudo como parte de su
labor en identificación de riesgos y prevención. Visto lo visto, queda mucha
labor por hacer. Aunque al menos quienes la avisaron, fueron miembros del
poblado que sí están ahora concienciados contra la venta de niñas.
“En estas
zonas no tienen dinero ahorrado, cualquier emergencia que tengas… Son
familias muy pobres, aunque sea la del jefe del poblado”, explica
Rodríguez. “Es gente muy pobre y con muchísimos hijos”. Hasta 30 miembros en
una familia con cuatro
mujeres constató ella cuando realizó encuestas de salud, y los padres no sabían
decir exactamente cuántos eran.
Explica que
es una situación que se repite mucho en el África Occidental entre la población
rural, aunque más en unas etnias que en otras, como los seminómadas peulh.
Esclavas
domésticas
Lo que más
impacta a esta cooperante, es lo que denomina “las niñas esclavas domésticas”.
Con solo 8 o 9 años pueden sacarlas de su hogar para que trabajen en una
vivienda donde a cambio les dan manutención. Pero Rodríguez asegura que esta
costumbre dista mucho de la que hasta no hace mucho también se practicaba en
España.
“Muchas
veces las someten a malos tratos, desde palizas hasta violaciones de los
dueños ‘de género masculino’. Sufren muchísimo”, lamenta. “Normalmente
tampoco las alimentan bien ni les dan educación”.
Muchas de
estas niñas llegan a los hogares de acogida de esta u otra ONG porque se
escapan de estos lugares, o del mercado, en cuyos puestos también las pueden
utilizar. Cuenta Rodríguez que la venta de niñas como esclavas domésticas es
habitual en todos los países de la región: Ghana, Costa de Marfil,
Nigeria…
“Las niñas
pequeñitas que vienen de los pueblos y no tienen cómo mantenerlas se las dan a
una familia a cambio de que la mantengan y ella realiza todas las tareas del
hogar. En ocasiones, además dan dinero a quien las vende. Ellas trabajan
gratis, como esclavas”, resume.
Costumbres y
leyes enfrentadas
La ley
prohíbe este tipo de servidumbre en todos estos países, pero una combinación de
costumbres arraigadas y falta de recursos de las correspondientes
administraciones permite que siga sucediendo. Además, también se pueden darse
situaciones de timos.
“Muchas
veces cuando venden a las niñas, engañan a los padres: les dicen que les van a
dar una educación a la vez que trabajan, que van a estar bien… Y encima les
dicen que les van a dar 15 euros, pues las dan. Son niñas que si no,
estarían en su casa trabajando en el campo o con sus padres”, explica.
Pero la
entrega de niñas a cambio dinero no acaba ahí. La cooperante de Misiones
Salesianas cuenta que en su hogar de acogida en Togo tienen a “dos niñas a las
que intentaron vender a cambio de una dote a un señor mayor cuando tenían doce
años. Ahora estas niñas están estudiando en nuestro colegio, tienen 16 años y
son las primeras de su clase”.
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