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Diario de Alcalá |
Editorial: Impuestos y lógica
Redacción - Domingo, 03 Noviembre 2013 00:00
El gran debate que exige la fiscalidad en Alcalá es a qué se destina luego el dinero recaudado, cómo se gestiona, qué se prioriza y qué le llega o no al ciudadano que hace el esfuerzo. Y no, como ha ocurrido en el pleno de esta semana, una lamentable competición demagógica para ver quién los baja más para tratar de colgarse una inexistente medalla ante el ciudadano. Porque llevada esa teoría a la máxima expresión, ¿por qué no propone alguno la supresión directa de todos los impuestos y tasas municipales? O, ya puestos, ¿por qué otro no añade a esa exención total el abono de una cantidad para, digamos, la mitad de la población complutense? Es obvio que, puestos a frivolizar, la bajada temeraria siempre puede llevarse más lejos, aunque en todos los casos con idéntico desenlace: la quiebra económica del Ayuntamiento y, en consecuencia, un daño inmenso a los mismos ciudadanos a quienes en teoría se quería agradar. A eso parecen apostar PSOE y UPyD para tapar sus fracasos.
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Comentario Presuntamente Político
Esta claro que la lógica que aplican los Hermanos R. Naranjo al hablar de los presupuestos municipales es la lógica de los que viven de la "mamandurria" municipal. Lo que les preocupa de que no se recaude lo suficiente para que sigan viviendo de la sopa boba como estos últimos y gloriosos años, en definitiva les preocupa lo que pueda pasar con lo suyo, presuntamente claro.
La logica de los presupuestos municipales es que con esas tasas aprobadas "esperan recaudar una cierta cantidad de dinero" que ya veremos en su momento si lo realmente recaudado, se ajusta a la carta los reyes magos que en definitiva lo que los ediles aprobaron en el ultimo pleno.
Con esos presuntos recursos, tienen que hacer frente a la certeza del pago de sus sueldos, los de sus colaboradores y de los demás empleados públicos municipales.
Luego hay que hacer frente a la certeza de la prestación de los servicios municipales obligatorios y fijados por la ley, como el abastecimiento de agua y el alcantarillado por ejemplo.
Normalmente el desfase entre los gastos y los ingresos corrientes se compensaban con ventas de suelo municipal.
Esa posibilidad se ha esfumado, ya que el patrimonio del suelo municipal es invendible ahora, y durante mucho tiempo por altísimo precio en las escrituras, y no convendría intentar otra maniobra, como la de la sentencia de los Barrancos de Azaña del vertedero municipal no vaya a ser que "alguien acaben Soto del Real, haciendo compañía al señor Barcenas, presuntamente claro.
La lógica política es que nadie quiere aparecer en estos momentos y ante a los ciudadanos, como un confiscador de sus bienes magros y escasos, y menos si no tiene responsabilidades de gobierno.
La teoría económica liberal de que con impuestos bajos se recauda mas, es una apuesta de futuro, que si te sale bien es por la oposición y se sale mal la culpa es del gobierno en este caso.
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