Juan Maria Palacios desde sus días de técnico de compras de "La Santana" de su querida patria chica de Linares sentía veneración por la Ferretera Redondo y García, s.a. y por una razón que no se me alcanza un odio sarraceno contra Julio de Magar del que hizo participe a la funcionaria Carmen Moreno, presuntamente claro.
La ocultación y extravío de las facturas de Magar se convirtió en moneda corriente en el Parque Municipal de Servicios, situación que Julio con su proverbial parsimonia, se encargaba de corregir como en el cuento del manto de Penélope.
Todo eso ha provocado que el pueblo de Alcalá haya tenido que pagar 500.000 euros en intereses de demora perfectamente evitable ¿o no? y no quiero pensar mal de Julio, presuntamente claro, que siempre se resistió a los presuntos envites corruptos de la pareja, o eso al menos era lo que me contaban el y Ángel "El Almacenero", presuntamente claro.
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