El Racing se planta al esperpento.
Los jugadores del Racing cumplen su amenaza y tras el pitido del árbitro se abrazan en el centro del campo hasta la suspensión.
Javier Lafuente
La dignidad de los jugadores del Racing se impuso al esperpento de sus
dirigentes. Cumplió su amenaza la plantilla verdiblanca y no disputó el
partido contra la Real Sacaron los donostiarras de centro y los
jugadores locales se arremolinaron en el centro del campo, se abrazaron y
se plantaron. No habría partido. Igual que no habría rastro del
presidente Ángel Lavín en el palco.
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