No quiero ser una 'drag queen'.
CARMEN RIGALT
NUNCA he llevado escote y los tacones de aguja me dan grima. Cuando no
queda más remedio que subirse al andamio de los tacones para salvar una
situación in extremis, primero me calzo el mal humor y luego me pongo
los zapatos. Hablo así para contrarrestar la cínica literatura de la
moda, que adjetiva las tendencias en inglés y alimenta un prototipo de
mujer que solo existe en la ficción del cuché.
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