Guerra de nervios: Europa está desbordada por delirantes rumores.
Las mentiras golpean y enloquecen a la política y a los medios.
PARÍS.- Un navío a la deriva , sin capitán y habitado por centenares de ratas caníbales, se acerca peligrosamente a las costas británicas.La historia es aterradora, aunque, por suerte, es falsa. Sin embargo, transportada por las redes sociales y los nuevos medios electrónicos de comunicación, hace tres años que no cesa de crecer.
Ya lo afirmaba Gioachino Rossini en 1816, cuando compuso el Barbero de Sevilla: el rumor, como la calumnia, "prende forza piano, piano.". Poco a poco, suavemente, se introduce en la cabeza de la gente hasta que "cual un rayo, como el fuego, ya nada lo puede detener".
El rumor es, sin duda, el modo de comunicación más viejo del mundo. Mientras más pasa el tiempo, mejor le va. Incluso en las sociedades más avanzadas y más racionales.
En Europa, por lo menos, los nuevos canales de comunicación -redes sociales e Internet- le otorgan a los rumores títulos de nobleza y una velocidad insospechada de propagación al punto que han llegado a obsesionar hasta a los principales medios de comunicación tradicionales y a inquietar a gobiernos.Mientras más grande es la mentira propagada por el rumor, más posibilidades tiene de ser creída.

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