Rafa de Miguel
4/9/2017
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Frente a un adversario para el que no hay marcha atrás en su objetivo ni obstáculo legal que le frene, Mariano Rajoy es consciente de que cualquier respuesta mal medida alimentará el discurso independentista. Tiene una estrategia política y otra jurídica. La primera pasa por amarrar el apoyo del “bloque constitucionalista” (PSOE y Ciudadanos) y eso implica no activar, por ahora, respuestas extremas como el artículo 155 de la Constitución o la Ley de Seguridad Nacional. La segunda supone seguir aislando, con la amenaza de la inhabilitación o la responsabilidad patrimonial, a los protagonistas más radicales del procés. Leer más>>

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