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12/5/2018
Araceli Acosta
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La primera central nuclear flotante del mundo es rusa y ya navega lentamente por el Báltico camino al Ártico. Se llama «Akademik Lomonosov», pero los grupos ecologistas no han tardado en bautizarla como «Chernóbil flotante» o «Titanic nuclear» por los riesgos que entraña una plataforma de estas características en uno de los lugares que hasta hace no mucho era de los más prístinos del planeta. Pero ahora que el calentamiento global ha hecho al Ártico más accesible que nunca se ha desatado un nuevo frenesí por las rutas comerciales en la «cima» del mundo y por las riquezas que las naciones esperan encontrar bajo el hielo.


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