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| 24/04/2020 Carlos Hernández Echevarría |
Es el gran espectáculo televisivo de esta pandemia. Cada día a media tarde, Donald Trump toma la sala de prensa de la Casa Blanca rodeado de algunos asesores y durante una o dos horas, da un pequeño mitin sobre el coronavirus seguido de una pelea con los periodistas. Un ritual diario en el que intenta dar ánimos al país y prometer un rápido regreso a la normalidad. El problema es que a veces la ciencia se empeña en ponérselo difícil. Quizás nunca tanto como esta semana en la que le han desmontado de un plumazo su medicamento milagroso y su sonrosado horizonte electoral.
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