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| 30/10/2020 Conxa Rodríguez |
La historia iba a ser bonita, aunque no fuese del todo cierta. ¿Cómo decirle a un niño que es adoptado sin herir a nadie? Su otra mamá lo amaba, pero no podía cuidarlo tan bien como ella hubiese deseado; los padres conocidos, en cambio, no tenían hijos y querían hacerse cargo de él, así que lo adoptaron… y todos contentos. Y así más o menos creció Fionn Davenport, nacido en abril de 1968 en Dublín, sabiendo sin trauma que era adoptado. A otros se les ocultaba hasta que lo descubrían si lo llegaban a hacer; otros eran colocados en familias de acogida que cobraban por tenerlos y, a menudo, maltratarlos. Su común denominador era haber nacido de una madre soltera en la República de Irlanda desde la década de 1920 a la de 1960. Muchas de ellas emigraron a Inglaterra, cargadas de pena y remordimientos de conciencia. Seguir leyendo>>

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