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| 26/01/2021 |
Miquel Iceta, el padre de las ocho naciones.
Pedro Sánchez entrega la batuta de la Política Territorial al defensor de una reforma de la Constitución que entierre el sistema autonómico.
Tras años despiezando España mentalmente, contando y recontando las "ocho naciones" en la que ambiciona desmembrarla, Miquel Iceta (Barcelona, 1960) irrumpe en un Gobierno dispuesto a complacerlo. Entrega Pedro Sánchez la batuta de la Política Territorial al ideólogo del Estado plurinacional, al obseso defensor de una reforma de la Constitución que entierre el sistema autonómico para imponer su tantas veces ensoñado federalismo asimétrico.
Obtiene carta blanca el líder de los socialistas catalanes para normalizar el chantaje nacionalista, para legislar el privilegio hacia esas regiones que, amparándose en sus presuntos "rasgos diferenciales", han hecho de la amenaza su modo de vida.
Estábamos avisados. "La España nación de naciones va a llegar", anunció el ahora presidente del Gobierno en julio de 2017, durante el acto de proclamación de Iceta como candidato del PSC a la Presidencia de la Generalitat de Cataluña.
Una declaración de intenciones alegremente pronunciada a sólo tres meses del 1-O, que ahora Iceta se propone impulsar tras ver cumplida su pretensión de condicionar desde el propio Ejecutivo el rediseño del Estado.
LAS TEORÍAS PLURINACIONALES DE ICETA
Mucho tiene que agradecer el primer secretario de los socialistas catalanes al independentismo que dos años atrás vetase su marcha a la presidencia del Senado en venganza por su ya redimido apoyo al 155. Se conformaba Iceta con un púlpito desde el que seguir pregonando sus teorías plurinacionales, y desde el que frenar una nueva intervención del Estado en Cataluña.
Ahora amarra la cartera ministerial desde la que puede definir el "encaje" de Cataluña en el resto del Estado y negociar con ERC la votación sobre el estatus catalán que Sánchez pactó con los republicanos a cambio de su apoyo a la investidura.
Una consulta que se avecina todavía en un indeterminado horizonte y que el nuevo ministro ha venido bendiciendo, con variantes y oportunistas matices, desde el inicio del procés. "Los referendos sobre la independencia se tienen que poder hacer, y de hecho, en las democracias avanzadas se pueden hacer", aseveró en 2012, en los albores del desafío secesionista.
Tras el 1-O, pidió "un instrumento que permita votar a los catalanes con todas las garantías". Y en marzo de 2019, en pleno juicio a los impulsores del referéndum ilegal, ofreció: "Si el 65% de los catalanes quiere la independencia, la democracia deberá encontrar un mecanismo para encauzar eso".
MINISTRO PARA ASUNTOS CATALANES
Cruza la meta Iceta tras años condicionando el manual político del socialismo español. En el inflamado 2017 obligó el líder del PSC a Sánchez a firmar la Declaración de Barcelona, por la que el PSOE se comprometía a reconocer las aspiraciones nacionales de Cataluña mediante una reforma constitucional.
En 2019, forzó al presidente del Gobierno a rectificar e incluir en su programa electoral el contrato territorial alcanzado con los socialistas catalanes. Y ahora empuja al jefe del Ejecutivo a entregarle una cartera desde la que poder culminar su plan a cambio de que, por vez primera, sea el PSOE quien elija el candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat.
A falta de comprobar si el trueque también incluye la próxima designación de Illa como líder de los socialistas catalanes, Iceta abandona Cataluña después de haber asegurado la supervivencia de su partido cuando el procés amenazaba con engullirlo.
Tras atravesar prácticamente todos los estamentos desde 1987 -concejal en Cornellà; gabinete de la Presidencia, con Narcís Serra; diputado en el Congreso y en el Parlament-, en 2014 tomó Iceta las riendas de un PSC en barrena en sustitución de Pere Navarro y lo mantuvo a flote a pesar de la explosión de Ciudadanos.
MINISTRO PARA ASUNTOS CATALANES
Nunca fue capaz el ahora ministro de acercar a los socialistas a la reconquista de la Generalitat perdida en 2010 a manos de Artur Mas, pero recogió el partido con 523.000 votos y lo entrega a Illa con más de 600.000 para que la fama del candidato pandémico haga al resto.
Parte Iceta y hereda el rol de ministro para asuntos catalanes, lo que le ofrece la ocasión de ser partícipe de la concesión de esos indultos que fue el primero en reclamar, sólo un mes después de que Oriol Junqueras ingresara en prisión. "Ayudaría a cerrar heridas", alegó el socialista, que también sugirió la reforma del delito de sedición ahora asumida por un Ejecutivo diseñado sobre los pilares de su ideario.
Tras años despiezando España mentalmente, contando y recontando las "ocho naciones" en la que ambiciona desmembrarla, Miquel Iceta (Barcelona, 1960) irrumpe en un Gobierno dispuesto a complacerlo. Entrega Pedro Sánchez la batuta de la Política Territorial al ideólogo del Estado plurinacional, al obseso defensor de una reforma de la Constitución que entierre el sistema autonómico para imponer su tantas veces ensoñado federalismo asimétrico.
Obtiene carta blanca el líder de los socialistas catalanes para normalizar el chantaje nacionalista, para legislar el privilegio hacia esas regiones que, amparándose en sus presuntos "rasgos diferenciales", han hecho de la amenaza su modo de vida.
Estábamos avisados. "La España nación de naciones va a llegar", anunció el ahora presidente del Gobierno en julio de 2017, durante el acto de proclamación de Iceta como candidato del PSC a la Presidencia de la Generalitat de Cataluña.
Una declaración de intenciones alegremente pronunciada a sólo tres meses del 1-O, que ahora Iceta se propone impulsar tras ver cumplida su pretensión de condicionar desde el propio Ejecutivo el rediseño del Estado.
LAS TEORÍAS PLURINACIONALES DE ICETA
Mucho tiene que agradecer el primer secretario de los socialistas catalanes al independentismo que dos años atrás vetase su marcha a la presidencia del Senado en venganza por su ya redimido apoyo al 155. Se conformaba Iceta con un púlpito desde el que seguir pregonando sus teorías plurinacionales, y desde el que frenar una nueva intervención del Estado en Cataluña.
Ahora amarra la cartera ministerial desde la que puede definir el "encaje" de Cataluña en el resto del Estado y negociar con ERC la votación sobre el estatus catalán que Sánchez pactó con los republicanos a cambio de su apoyo a la investidura.
Una consulta que se avecina todavía en un indeterminado horizonte y que el nuevo ministro ha venido bendiciendo, con variantes y oportunistas matices, desde el inicio del procés. "Los referendos sobre la independencia se tienen que poder hacer, y de hecho, en las democracias avanzadas se pueden hacer", aseveró en 2012, en los albores del desafío secesionista.
Tras el 1-O, pidió "un instrumento que permita votar a los catalanes con todas las garantías". Y en marzo de 2019, en pleno juicio a los impulsores del referéndum ilegal, ofreció: "Si el 65% de los catalanes quiere la independencia, la democracia deberá encontrar un mecanismo para encauzar eso".
MINISTRO PARA ASUNTOS CATALANES
Cruza la meta Iceta tras años condicionando el manual político del socialismo español. En el inflamado 2017 obligó el líder del PSC a Sánchez a firmar la Declaración de Barcelona, por la que el PSOE se comprometía a reconocer las aspiraciones nacionales de Cataluña mediante una reforma constitucional.
En 2019, forzó al presidente del Gobierno a rectificar e incluir en su programa electoral el contrato territorial alcanzado con los socialistas catalanes. Y ahora empuja al jefe del Ejecutivo a entregarle una cartera desde la que poder culminar su plan a cambio de que, por vez primera, sea el PSOE quien elija el candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat.
A falta de comprobar si el trueque también incluye la próxima designación de Illa como líder de los socialistas catalanes, Iceta abandona Cataluña después de haber asegurado la supervivencia de su partido cuando el procés amenazaba con engullirlo.
Tras atravesar prácticamente todos los estamentos desde 1987 -concejal en Cornellà; gabinete de la Presidencia, con Narcís Serra; diputado en el Congreso y en el Parlament-, en 2014 tomó Iceta las riendas de un PSC en barrena en sustitución de Pere Navarro y lo mantuvo a flote a pesar de la explosión de Ciudadanos.
MINISTRO PARA ASUNTOS CATALANES
Nunca fue capaz el ahora ministro de acercar a los socialistas a la reconquista de la Generalitat perdida en 2010 a manos de Artur Mas, pero recogió el partido con 523.000 votos y lo entrega a Illa con más de 600.000 para que la fama del candidato pandémico haga al resto.
Parte Iceta y hereda el rol de ministro para asuntos catalanes, lo que le ofrece la ocasión de ser partícipe de la concesión de esos indultos que fue el primero en reclamar, sólo un mes después de que Oriol Junqueras ingresara en prisión. "Ayudaría a cerrar heridas", alegó el socialista, que también sugirió la reforma del delito de sedición ahora asumida por un Ejecutivo diseñado sobre los pilares de su ideario.

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