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| 06/12/2021 Marta Borraz Sofía Pérez Mendoza |
A medida que la sexta ola avanza, vuelve a cobrar relevancia la necesidad de contar con un sistema de rastreo robusto y exhaustivo. Es una de las demandas de los expertos desde el principio de la pandemia, pero España tardó en incrementar el número de efectivos y las dudas sobre si el sistema tiene suficiente músculo han sobrevolado desde entonces. Aunque ya siete comunidades se han lanzado a pedir rastreadores militares al Ministerio de Defensa con el ascenso de contagios, el rastreo afronta, un año y nueve meses después del estallido del virus, nuevos retos que se unen a la incertidumbre por la variante ómicron a escasas semanas de Navidad.
Actualmente los contactos de positivos que estén vacunados no deben hacer cuarentena, según el protocolo de Sanidad, excepto si se han infectado con la variante ómicron. Sí deben estar bajo vigilancia y lo ideal es que se sometan a una PCR y que eviten eventos masivos. Como siempre, las personas contagiadas sí deben aislarse. Pese a los cambios, la laboriosa tarea que desempeñan los rastreadores sigue implicando contactar a cada positivo, reconstruir sus últimos pasos y avisar a sus contactos estrechos. Y a medida que avanza la pandemia es cada vez más difícil, coinciden los profesionales. Seguir leyendo>>

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