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| 25/08/2022 Rafa de Miguel |
Los ingleses son una “nación amante de las flores”, dejó dicho George Orwell en El León y el Unicornio, el mejor ensayo escrito hasta la fecha sobre el carácter británico. No por un particular sentido de la estética, sino por su pasión por los hobbies y la privacidad doméstica. La sequía y las olas de calor que ha sufrido este verano el Reino Unido, consecuencia del cambio climático, han venido a arruinar la vocación jardinera de un país poco acostumbrado a regar.
Thames Water (TW), la compañía que abastece a 15 millones de consumidores en la ciudad de Londres y por todo el valle del Támesis, en el sureste de Inglaterra, se ha sumado ya, desde las 0.00 de este miércoles, a la prohibición impuesta por otros distribuidores de agua de regar jardines, lavar coches o llenar piscinas. Cuando Yorkshire Water, otra suministradora de agua, se incorpore este viernes a las restricciones, 29,4 millones de ciudadanos del Reino Unido se verán perjudicados por el racionamiento. Aquellos que se salten las restricciones se exponen a multas de hasta 1.000 libras (1.184 euros, al cambio actual). Seguir leyendo>>

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