| 07/09/2022 Manuel P. Villatoro |
David de Jong señala con nombres y apellidos a las compañías que se niegan a aceptar su pasado colaboracionista.
En 'Dinero y poder en el Tercer Reich', el periodista aboga por la responsabilidad moral de los descendientes.
En agosto de 1941, un joven ingeniero miembro de las SS arribó a la Guarida del Lobo, el cuartel general alemán en el frente oriental, para presentar un prototipo de vehículo todoterreno a Adolf Hitler. Anhelaba que el 'Schwimmwagen' ('coche nadador') tuviera el mismo éxito que el popular 'Kübelwagen' ('coche cubo'). Tuvo suerte. El pedido fue tan colosal que su familia se valió de prisioneros de guerra soviéticos para cumplirlo: 650 a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial. Aquel chaval era Ferry Porsche y, junto a su padre, Ferdinand, fue elevado a los altares de la industria germana de la mano del Tercer Reich.
La Porsche-Piëch es solo una de las lamas del amplio abanico de familias que colaboraron con el Partido Nazi desde los años treinta. Todas ellas, multimillonarias en la actualidad después de haber sido bendecidas por los Aliados tras el conflicto. Así lo confirma a ABC David de Jong, quien presenta en Madrid 'Dinero y poder en el Tercer Reich' (Principal, 2022): «El proceso de desnazificación de los grandes empresarios alemanes es un mito. Los pocos que fueron encarcelados estaban libres en 1950 y fueron protagonistas del 'boom' económico germano». Seguir leyendo>>
En 'Dinero y poder en el Tercer Reich', el periodista aboga por la responsabilidad moral de los descendientes.
En agosto de 1941, un joven ingeniero miembro de las SS arribó a la Guarida del Lobo, el cuartel general alemán en el frente oriental, para presentar un prototipo de vehículo todoterreno a Adolf Hitler. Anhelaba que el 'Schwimmwagen' ('coche nadador') tuviera el mismo éxito que el popular 'Kübelwagen' ('coche cubo'). Tuvo suerte. El pedido fue tan colosal que su familia se valió de prisioneros de guerra soviéticos para cumplirlo: 650 a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial. Aquel chaval era Ferry Porsche y, junto a su padre, Ferdinand, fue elevado a los altares de la industria germana de la mano del Tercer Reich.
La Porsche-Piëch es solo una de las lamas del amplio abanico de familias que colaboraron con el Partido Nazi desde los años treinta. Todas ellas, multimillonarias en la actualidad después de haber sido bendecidas por los Aliados tras el conflicto. Así lo confirma a ABC David de Jong, quien presenta en Madrid 'Dinero y poder en el Tercer Reich' (Principal, 2022): «El proceso de desnazificación de los grandes empresarios alemanes es un mito. Los pocos que fueron encarcelados estaban libres en 1950 y fueron protagonistas del 'boom' económico germano». Seguir leyendo>>
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