| 11/12/2022 CÉSAR G. CALERO |
Tras la caída de Castillo, el nuevo gabinete de Dina Boluarte se llena de tecnócratas y necesitará el respaldo de un Congreso controlado por la derecha para sobrevivir en un escenario de conflicto social.
Es difícil llevar la cuenta de cuántos presidentes ha tenido Perú en los últimos años. Es también complicado entender por qué muchos de ellos han acabado procesados o fugados. Da la sensación de que nadie puede gobernar un país tan inestable. A Pedro Castillo, el maestro rural que ganó inesperadamente las elecciones en 2021 y que hoy duerme en prisión fruto de un acto desesperado, no se le dio ni un día de gracia. Su gestión, plagada de errores, disputas internas y corruptelas, fue sometida durante 16 meses a lo que bien podría calificarse como un golpe a fuego lento, cocinado por las mismas fuerzas que han hecho de Perú el país de la ingobernabilidad perpetua.
A rey muerto, rey puesto. Así camina Perú. A Pedro Pablo Kuczynski, que llegó al poder en 2016, le sucedió Martín Vizcarra. A este Manuel Merino. Y antes de la presidencia de Castillo gobernó un rato un tal Francisco Sagasti. Desde el jueves, la inquilina del Palacio de Gobierno es Dina Boluarte, una abogada de 60 años que fue ministra de Desarrollo e Inclusión Social y vicepresidenta en el gobierno de Castillo. El sábado tomó juramento a los ministros de su gabinete, un equipo de tecnócratas que estará sometido al imperio de los amantes de la cocina a fuego lento. Mientras, el conflicto social se extiende por el país, con cortes de carreteras y marchas en las que se reclama la disolución del Congreso y la convocatoria urgente de elecciones. Seguir leyendo>>
Es difícil llevar la cuenta de cuántos presidentes ha tenido Perú en los últimos años. Es también complicado entender por qué muchos de ellos han acabado procesados o fugados. Da la sensación de que nadie puede gobernar un país tan inestable. A Pedro Castillo, el maestro rural que ganó inesperadamente las elecciones en 2021 y que hoy duerme en prisión fruto de un acto desesperado, no se le dio ni un día de gracia. Su gestión, plagada de errores, disputas internas y corruptelas, fue sometida durante 16 meses a lo que bien podría calificarse como un golpe a fuego lento, cocinado por las mismas fuerzas que han hecho de Perú el país de la ingobernabilidad perpetua.
A rey muerto, rey puesto. Así camina Perú. A Pedro Pablo Kuczynski, que llegó al poder en 2016, le sucedió Martín Vizcarra. A este Manuel Merino. Y antes de la presidencia de Castillo gobernó un rato un tal Francisco Sagasti. Desde el jueves, la inquilina del Palacio de Gobierno es Dina Boluarte, una abogada de 60 años que fue ministra de Desarrollo e Inclusión Social y vicepresidenta en el gobierno de Castillo. El sábado tomó juramento a los ministros de su gabinete, un equipo de tecnócratas que estará sometido al imperio de los amantes de la cocina a fuego lento. Mientras, el conflicto social se extiende por el país, con cortes de carreteras y marchas en las que se reclama la disolución del Congreso y la convocatoria urgente de elecciones. Seguir leyendo>>
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