sábado, 5 de enero de 2013

Ecología y Marxismo


Las raíces de "Los Verdes"

Esta fue una parte de  la reflexión presentada por Juan Martínez Alier, especialista en Economía Ecológica, en el Seminario-Taller de la nueva izquierda latinoamericana, celebrado en Lima en febrero 1992.

"Hay una confluencia entre el ecologismo popular o eco-socialismo con corrientes políticas de izquierda -cuyo origen remoto está convencionalmente fechado en la época de la Primera Internacional, hacia 1870- y con corrientes de pensamiento y prácticas alternativas, naturistas, pacifistas y feministas, desde el siglo XIX hasta nuestros días. Estas son las raíces de "los Verdes", que incluyen no sólo las luchas indígenas para conservar los recursos naturales, no sólo algunas luchas campesinas y obreras, sino también los nacionalismo pequeños, defensivos y anti-estatales. Por ejemplo, el nacionalismo francés ha sido pro-nuclear, mientras que el nacionalismo bretón es anti-nuclear.

Las políticas de izquierda alejadas del ecologismo popular o eco-socialismo serían dos ramas del marxismo: el leninismo y la socialdemocracia. Y esto, porque simétricamente, por un lado y por otro, una parte del pensamiento ecologista, el ecologismo social-darwinista, está alejada de hecho y es contraria al actual ecologismo popular eco-socialismo. Entre las personas más destacadas por su honestidad personal y por sus constantes actividades en pro de un mundo más justo, hay muchos militantes de corrientes marxistas que se han negado a dar el paso fácil y bien remunerado hacia la socialdemocracia que otros muchos han dado.

Ecología y Marxismo
Ahora que los Estados con planificación económica centralizada y dictaduras burocráticas están cambiando de sistema político y económico, por presión popular, hay que recordar los viejos debates de la Primera Internacional sobre los distintos modos de entender el socialismo. Así, hay que reconocer que la crítica de Bakunin contra Marx era adecuada, y también los narodniki rusos (como Lavrov) tuvieron mucho que aportar.

Las dos ramas principales de herederos del marxismo, la Socialdemocracia - que estuvo dispuesta a participar en la carnicería sin sentido de 1914-18 y también en guerras coloniales - y el Leninismo - que ha desembocado en el desastre actual - no son las únicas corrientes nacidas del movimiento obrero y radical del siglo XIX. Es hora de recuperar las ideas del anarquismo y del populismo ruso, a la vez que las ideas de Tolstoi, William Morris y Gandhi, tanto más cuanto en estas corrientes hubo una mayor sensibilidad ecológica que en los marxismos predominantes. Al otro lado, en el liberalismo, la sensibilidad ecológica estuvo también ausente.

Si pensamos que el estudio más importante de economía ecológica se titula "The Entropy Law and the Economic Process" (de Georgescu-Roegen, 1971) podemos entender los daños causados a la relación entre el marxismo y la ciencia ecológica y la política ecologista, por la incomprensión que tuvo Engels - que era el de Marx - y la significación del estudio de los flujos de energía para el estudio de la economía humana, y sobre todo para el estudio del desarrollo de las Produktivekraefte o "fuerzas productivas" en la economía.

La palabra Kraft significaba "fuerza" en el sentido físico antes de 1850 pero fue sustituida por la palabra Energie una vez que empezó el estudio, no ya de las fuerzas mecánicas, sino de la conversión del calor en trabajo y viceversa, materia de estudios de la termodinámica que podría llamarse también Energética.

Si Marx y Engels hubiesen utilizado la expresión Produktiveenergien, la unión entre la historia económico-social marxista y la historia energético-social marxista y la historia energético-ecológica se habría podido establecer, antes y por sí misma. La expresión Produktivekraefte, por el contrario, ha situado a la historiografía marxista, que se supone materialista -pero en el sentido economicista, no en el físico- en un plano metafísico. Hay, por tanto, un divorcio entre el marxismo y la ecología energética desde hace más de 120 años. No sólo en el pseudomarxismo de origen estalinista, hoy felizmente casi difunto, sino también los marxismos renovados de la Nueva Izquierda europea y norteamericana, que rehúsan todavía entrar en esa discusión, aunque están ya a punto de caer. La arrogancia de origen leninista que algunos grupos residuales marxistas exhiben aún ante el ecologismo es hoy francamente ridícula".

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