sábado, 27 de abril de 2013

PRAGMATISMO POLITICO CONSERVADOR Y SOCIALISTA


Dar la cara de verdad… tras la EPA y las reformas

Por Diego Caldentey vi. 16:10
Este viernes, en las horas previas a la celebración del Consejo de Ministros, había suma expectación por los anuncios que el Ejecutivo formularía a la ciudadanía. Tras las más que férreas exigencias de la insaciable Bruselas en materia de nuevos ajustes, finalmente La Moncloa presentó su plan de reformas.

Más allá de los principales titulares que arrojó la comparecencia ante los medios de los más encumbrados miembros del Gobierno (Sáenz de Santamaría, De Guindos y Montoro) no se registraron declaraciones públicas (fuera del "circuito oficial") del presidente Mariano Rajoy en las últimas y convulsionadas 48 horas.

La EPA había arrojado números demoledores de paro este jueves. Sin embargo, ante esas cifras infames y pavorosas (calificadas de “dramáticas” hasta por algunas voces de peso dentro del PP) tanto Rajoy como la ministra de Empleo, Fátima Báñez, no salieron a dar la cara públicamente ni a valorar el resultado de la encuesta.


Un día después, la vicepresidenta y los ministros de Hacienda y Economía fueron detallando una a una las iniciativas adoptadas. ¿Y Rajoy? Más de lo mismo… sin aparecer y sin hablar por ningún lado, ni antes ni después. Sus portavoces informaron sobre una posterior comparecencia en el Congreso para explicar el paquete de reformas, que se efectuará “cuanto antes”.
Cada vez parece más distante el presidente, no sólo de los sectores que no lo han votado, sino también de gran parte de los diez millones de electores que lo depositaron en el poder. A estas alturas, Rajoy se recluye en una postura cada vez más inaceptable, de alejamiento y necedad. Entiende que para gobernar no hace falta establecer una línea de comunicación tangible y más o menos directa con la población. Tampoco con los representantes de tantos colectivos hoy hundidos por la debacle del país.
En las Sesiones de Control del Congreso intenta seguir un guión escuálido, artificial y repetitivo para mostrar su cuestionado liderazgo. Pero ni con los aplausos y vítores de los suyos, ni con las frases de ocasión (tan poco nutridas de contenido, fervor e innovación) parece robustecer una imagen que despierta cada vez más críticas, incluso en el seno del PP.  Su aislamiento, ya sea por estrategia o falta de idoneidad (según achacan los referentes de la oposición), sólo puede conducir a más incertidumbre.
¿Dónde están los síntomas de la “extraordinaria sensibilidad con la gente” que tiene el Gobierno, según ha manifestado hace horas Alfonso Alonso, portavoz del Partido Popular en el Congreso? ¿Cómo se explican sus certezas de que el Ejecutivo siempre pretende “dar la cara”? En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este viernes, Montoro y compañía han vuelto a irradiar esa actitud peculiar para intentar desglosar cifras macroeconómicas supuestamente positivas, cuando en España se siguen destruyendo dos empleos por minuto.


Si Rajoy habla a través de sus ministros, sus palabras sólo deben interpretarse como espantosas previsiones para los próximos meses y hasta el final de la Legislatura: más deterioro económico, más deuda y más paro. Ya no se creará empleo hasta dentro de dos años, de acuerdo a las proyecciones más “optimistas” de su equipo.

Mientras tanto, entre la batería de medidas contempladas en el “plan de Estabilidad”, el Ejecutivo prorrogará un año la subida del IRPF, subirá algunos impuestos especiales y pospondrá el objetivo de déficit hasta 2015, entre otros puntos destacados.

Esos anuncios, medidas, reformas y acuerdos parecen girar una vez más sobre ejes planteados anteriormente, y en la dirección de siempre. España es incapaz de realizar un mínimo atisbo para solicitar a la UE una modificación de sus recetas implacables. Todo lo contrario, ahora debemos implorar para que Bruselas dé el visto bueno a la flexibilización de las metas de déficit anunciadas hace instantes, en una película que ya hemos visto.
Diego Caldentey
Soy periodista de vocación y puro amor a este oficio. Nací en Argentina, en 1976, pero adopté a Madrid como mi segundo hogar desde hace tiempo. He transitado interrumpidamente las redacciones de medios de comunicación internacionales desde los 18 años. Entre otras experiencias, formé parte de los staffs de los diarios argentinos La Nación y La Prensa, y de Diario 16 y el diario Qué! de España. También integré el equipo del periódico Chicago Tribune, en Estados Unidos, en 1996. Desde joven me apasiona la comunicación política y social y, como queda reflejado en este blog, no puedo evitar mi vozarrón...
La sociedad en tiempos de crisis, la odisea de un país que se debate en un contexto inédito de adversidad y todas sus consecuencias sociales y políticas también dan lugar a la esperanza, y al ejemplo de superación que miles y miles de ciudadanos emprenden día a día contra los pesares cotidianos. Como observador de la realidad, en este espacio no hay lugar para las medias tintas: la lectura de la vertiginosa actualidad, con los hechos más destacados y no exentos de polémica y debate, tiene aquí su correlato en el que tú tampoco puedes quedarte callado.

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