domingo, 19 de mayo de 2013

Alcalá de Henares:presuntas memorias politicas de Juan Camargo/11M

LAS PRESUNTAS VERDADES INCÓMODAS SOBRE LOS ATENTADOS DEL 11-M DE ALCALÁ DE HENARES

Consideramos que ha pasado un tiempo razonable desde la comisión de los terribles atentados que ensangrentaron nuestra Ciudad para hacer una investigación histórica rigurosa y a partir de hechos contrastados para que como decía el Juez del Tribunal Supremo Norteamericano Louis Brandeis que la luz del sol ilumine las presuntas verdades incomodas que aun se ocultan detrás de los atentados y que actúe como desinfectante de esa VERDAD.

Siempre hemos defendido la idea de que la region que comprende la comarca de Alcalá de Henares habia tenido una importancia mayor en la preparacion y desarrollo de los atentados de la que se ha descrito hasta la fecha.

Por otra parte el presunto reparto de zonas de influencia economica de España que se estaba dando en aquellos momentos y el enfado de algun importante grupo economico sobre dicho reparto puede tener asimismo alguna influencia todavia no contrastada

José Luís Sampedro decía: “Una de las fuerzas más grandes que motivan al hombre es el miedo… Gobernar a base de miedo es eficacísimo”.
El amedrentamiento, es una herramienta que han utilizado los desalmados de cualquier color, nacionalidad, época o estrato social para doblegar al resto, a la sociedad. Creíamos que esta estrategia había sido superada en España.




El 11-M y la masacre de la estación de Bolonia - Estrategia de la Tensión contra la Libertad
Informe del Executive Intelligence Review magazine sobre el 11-M y la Estrategia de la Tensión en Italia.


Parte primera

EXECUTIVE INTELLIGENCE REVIEW

El artículo originalmente apareció como una serie de cuatro partes en los números del 26 de marzo, 2 de abril, 9 de abril y 30 de abril de 2004 de la revista Executive Intelligence Review.

Estrategia de la Tensión: El Caso de Italia

Por Claudio Celani

PARTE 1

El día de los atentados en Madrid, 11 de marzo, Lyndon LaRouche emitió un comunicado descartando la idea de que los ataques terroristas fueran llevados a cabo tanto por el grupo terrorista vasco ETA como por “terrorismo Islámico”, y comentó que la modalidad de la atrocidad de Madrid le recordaba el ataque en 1980 a la estación de tren de Bolonia y, en general, a la “estrategia de la tensión” terrorista en Italia al comienzos de los setenta. En los siguientes días, varios expertos entrevistados por EIR, como también comentaristas de periódicos, independientemente apuntaron la misma analogía.

El nombre “estrategia de la tensión” indica el periodo de aproximadamente 1969 a 1974 cuando Italia fue sacudida por una serie de ataques terroristas mediante bomba, algunos de los cuales causaron un gran número de muertes civiles. Los autores eran extremistas de derecha maniobrados por estructuras de inteligencia y militares cuyo objetivo era provocar un golpe de estado, o un cambio autoritario, induciendo a la población a creer que las bombas eran parte de un movimiento insurgente comunista. El comienzo de la estrategia de la tensión está oficialmente marcado por la bomba del 12 de diciembre de 1969 que explotó dentro de la Banca Nazionale dell’Agricoltura en la Plaza Fontana de Milán, conocida como “la masacre de Piazza Fontana”, en la cual 16 personas fueron asesinadas y 58 heridas. El final de la estrategia de la tensión, considerado estrictamente, está marcado por la bomba en el tren “Italicus”, el 4 de agosto de 1974, en San Benedetto Val di Sambro, que mató a 12 personas e hirió a 105. Durante este periodo hubo al menos cuatro intentos, amenazas o conspiraciones de golpe de estado conocidos, - ¡uno por año!

La mayor masacre terrorista, sin embargo, tuvo lugar seis años después, el 2 de agosto de 1980 en Bolonia, cuando una maleta conteniendo unos 20 kilogramos de explosivos detonó en la estación de tren, matando a 85 personas e hiriendo a más de 200. La responsabilidad fue oficialmente reivindicada por un grupo terrorista de extrema derecha llamado Nuclei Armati Rivoluzionari (NAR). El atentado de Bolonia, desde el punto de vista de cuándo sucedió, no pertenece estrictamente a la llamada “estrategia de la tensión”, no estaba relacionado con ningún plan para llevar a cabo un golpe de estado o cambio de algún tipo en la política del gobierno. Sin embargo, las organizaciones terroristas involucradas eran elementos sobrantes del periodo de la “estrategia de la tensión”. Se habían hecho más clandestinas y reorganizado. Como en la Piazza Fontana y otros casos, un encubrimiento masivo fue llevado a cabo por ciertas redes sinarquistas dentro de las fuerzas militares y de inteligencia.

Hoy, varias investigaciones judiciales y parlamentarias han establecido que un hilo rojo atraviesa la "estrategia de la tensión," desde la Piazza Fontana, a las bombas de Italicus, a la masacre el año 1980 de Bolonia. Los más importantes son la investigación oficial de Bolonia, la investigación más reciente en la Piazza Fontana comenzada por el fiscal Guido Salvini en 1992 en Milan, y los resultados del Comité Parlamentario sobre la Identificación Fallida de los Autores de las Masacres Terroristas ("comité del terrorismo"), que trabajó de 1994 a 2001.

El juicio de Bolonia finalizó con la condena de los neofascistas Valerio Fioravanti y Francesca Mambro como perpetradores, y del masónico “maestro marionetista” Licio Gelli, su asociado Francesco Pazienza y varios oficiales de la inteligencia militar por encubrimiento. El juicio de Milán trajo consigo una sentencia de cadena perpetua para tres neofascistas, Delfo Zorzi, Carlo Maria Maggi y Carlo Rognoni, que más tarde fueron absueltos en apelación (como si se tratase de una señal, el fallo se conoció el día después de los ataques de Madrid). El caso se encuentra actualmente en manos de la Corte Suprema. El comité parlamentario bajo presidencia de Giovanni Pellegrino ha realizado una considerable cantidad de trabajo, incluyendo informaciones de las investigaciones de Bolonia y Milán, adicionalmente al trabajo de sus propios expertos, tomando testimonio a importantes testigos, etc.

Los tres organismos han convergido en establecer, con pequeñas diferenciaciones en cuanto al análisis político, una veraz imagen de la estructura que controlaba y desplegaba el terrorismo en Italia, especialmente en lo que concierne al terrorismo “negro” (de extrema derecha). El comité presidido por Pellegrino ha explorado también el otro lado de la moneda, el así llamado terrorismo “rojo”, llegando a la conclusión de que era llevado a cabo por las mismas estructuras. Remarcablemente, el comité incluyó en sus informes una publicación emitida por el Partido Europeo del Trabajo (Partito Operaio Europeo, POE), la organización de LaRouche en Italia hasta 1983, al encontrarse en el camino correcto, ya en septiembre de 1978, en el tema de quien mató a Aldo Moro.

El resurgimiento público del sinárquico “maestro marionetista” Licio Gelli el pasado septiembre [de 2003], la mejora de la coordinación internacional de las organizaciones Falangistas, incluida la italiana Forza Nuova, sucesora de la neofascista Tercera Posición, disuelta como consecuencia de las secuelas de la masacre de Bolonia, y el despliegue de la nieta de Mussolini, Alessandra Mussolini, como “nombre de marca” en soporte de esas redes, éstas y otras señales mostraban un nivel de alerta ya antes de que las bombas de Madrid hiciesen explosión. Ya en agosto, Lyndon LaRouche había sugerido mantener la vigilancia sobre los “amigos de la nieta de Mussolini”, en vista de la predicción del vicepresidente de los EEUU, Dick Cheney de que nuevas atrocidades justificarían la expansión de la “guerra contra el terrorismo”.

La atrocidad de Madrid ha planteado dramáticamente la cuestión de una investigación seria sobre el terrorismo internacional, para responder de la manera adecuada. El terrorismo no surge en los bosques por la noche, como las setas, sino que tiene sus antecedentes e historia. Echar una ojeada a la historia de la “estrategia de la tensión” será útil para nuestros lectores, a la hora de identificar posibles paralelismos y evitar dar ingenuamente soporte a las usuales cazas de brujas, lanzadas para encubrir a los perpetradores reales.

Piazza Fontana

La técnica adoptada en la atrocidad de Madrid, la colocación de bombas simultáneas en trenes, no es nueva. La masacre de 1969 en Piazza Fontana fue precedida por una serie de acciones “demostrativas”, que comenzaron en la noche del 8 al 9 de agosto, con diez bombas colocadas en diez trenes diferentes. Ocho de las cuales, de baja potencia, hicieron explosión. Esas bombas fueron colocadas por la organización neofascista llamada Ordine Nuovo, pero los investigadores fueron conducidos a la creencia de que se trataba de anarquistas de izquierda los que lo hicieron. Más de estas acciones demostrativas siguieron hasta que, el 12 de diciembre, hubo un salto cualitativo. Una serie de potentes bombas detonaron, en la Piazza Fontana de Milán, pero también en Roma, donde tres artefactos hirieron a 13 personas. Por suerte, otra bomba colocada en el centro de Milán, en Piazza Scala, no explotó.

[Continuará]

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