Carlos Elordi |
Con el nuevo rey, el BOE y la policía en su mano, Rajoy va a por todas
El Gobierno tiene en su mano poder e instrumentos suficientes para hacer muchas cosas en su provecho. Y la abdicación de Juan Carlos confirma que no se van a parar en nada si consideran que eso les conviene.
Queda por saber si alguno de los ciudadanos que dejaron de votar a los dos grandes partidos en las elecciones europeas o de los que lo hicieron a formaciones críticas con ambos ha cambiado de actitud tras contemplar los fastos de la proclamación del nuevo rey. Porque caben pocas dudas de que la sucesión, además de una necesidad insoslayable, ha sido una gran operación propagandística. No sólo destinada a paliar el descrédito de la monarquía, sino también a mejorar la imagen de un Gobierno tocado y la de un partido, el PP, aquejado de muy malas perspectivas electorales. Y si no se puede descartar que el público más dispuesto a tragarse cualquier milonga se haya extasiado con los besitos que se prodigó la nueva pareja real, también cabe sospechar que el espectáculo haya dejado fría a la gran masa de los descontentos, que es la mayoría.
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