Manuel Vicent
Mientras en la calle se oyen los cascos de los caballos metálicos y los
versículos malditos del Apocalipsis están colgados de las acacias y una
juventud airada está a punto de hacer saltar el horizonte, este es el
momento en que el Partido Socialista solo parece invocar el centro para
salvarse. Ignoro qué viento la transporta, pero sin duda hay una música
nueva que de forma confusa pero contundente está sonando en medio de la
calle. No a otra cosa se debe el éxito de Podemos, una formación
asamblearia que ha robado a la izquierda las palabras de siempre pero
las ha cargado de desesperación y de rabia.
José Saramago dijo: “Es hora de aullar, porque si
nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan y no hacemos nada
por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos”.
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