JAVIER CARABALLO
“A Aristófanes –dice Magüi Mira– le tocó vivir en una democracia que se estaba pudriendo. La política comenzó a actuar empujada por el dinero, haciendo desaparecer los valores de servicio público que hasta entonces la movían”. La cosa es que en un momento de la representación, los actores comenzaron con aquel grito, “estamos de ladrones / hasta los cojones”, y todo el público se sumó a la fiesta, entusiasmado, agitado. Como si hubieran encontrado una válvula de escape de algo que les viene carcomiendo la paciencia desde hace demasiado tiempo ya.
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