martes, 4 de noviembre de 2014

ALCALÁ DE HENARES: BRITTANY MAYNARD "IN MEMORIAM"

Periodista. Presentadora de Informativos Telecinco. Columnista en Yo Dona, GQ y The Objective. Experta en formación de portavoces y gestión pública de crisis. Ya planté un árbol y tuve un hijo -bueno, dos-, así que sólo me queda lo del libro. De momento, me quito el gusanillo con este blog.
 Brittany
Por  
Querida Brittany,
gracias por tu ejemplo. Gracias por ser tan valiente. Gracias por morir con dignidad.
 Brittany Maynard se suicidó este domingo 2 de noviembre de 2014
 Algunos ya te están llamando cobarde, pero has elegido el camino más difícil: morir. Matarte. Porque los seres vivos no estamos programados para eso, para matarnos, sino para luchar por nuestra hasta el último aliento. Pero tú decidiste que no. Que no querías ver cómo ese cáncer terminal que te diagnosticaron en el cerebro iba acabando poco a poco con tu vida. Cómo primero olvidabas cosas. Cómo después perdías fuerza en los brazos, o en las piernas. Cómo comenzabas a calcular mal las distancias y te ibas dando golpes con todo. Cómo ya no podías leer ni escribir. Cómo dejabas de controlar tus esfínteres y tenías que llevar pañal. Cómo tú ya no eras tú, sino varias personas diferentes a medida que el tumor iba conquistando tu cabeza. Cómo ya no podías ni comer. Cómo un día no te hubieras podido levantar de la cama. Cómo de terriblemente dura y larga iba a ser tu muerte para ti, y para todos los que te querían.
Porque, a veces, morir cuesta mucho.
Y tú, valiente, elegiste desafiar ese mandato de la Naturaleza que lleva milenios inscrito en nuestro ADN. Vive. Vive. Lucha por la vida. Sabías que no había nada que hacer y elegiste despedirte en paz, consciente, pudiendo tocar, ver, oler, besar, amar, abrazar. Pudiendo decir a tu marido y a tus padres cómo los has querido toda la vida, cómo vas a echarlos de menos. Y sabiendo todo lo que te están echando ya de menos ellos a ti.
Querida Brittany,
vivo en un país , España, en el que no me dejarían morirme con dignidad como tú. En el que los enfermos terminales no pueden hacer otra cosa más que sufrir y sufrir y sufrir. En el que todos hemos vivido agonías inhumanas a los pies de la cama de algún hospital. En el que todos hemos oído como se grita de dolor y rabia en esas agonías, y cómo el enfermo depende de lo que quiera arriesgar un médico para facilitar, o no, ese tránsito a la muerte inevitable.
Mi tía Pilar estuvo diez días intentando morirse en una cama de hospital, y sólo al final los médicos consintieron enchufarla a una bomba de morfina. Su corazón tardó dos días en decir basta. Mientras veíamos a su cuerpo deformado, hinchado y agónico, coger aire a bocanadas cada vez más cortas y espaciadas, nos daba vergüenza pensar muérete, muérete ya y descansa. No te mereces esto. Tú ya no estás aquí. Sólo sufres aquí.
El Congreso de los Diputados ha rechazado varias veces en los últimos años iniciativas a favor de una Ley nacional sobre la Muerte Digna. ¿Por qué un enfermo terminal irreversible sólo puede agonizar hasta que le llegue la muerte? ¿Por qué hay veces en que la única manera de morir sea pasando por un sufrimiento insoportable, sabiendo que inevitablemente lleva a la muerte?
En estos tiempos en los que vivir con dignidad es cada vez más difícil, deberíamos ser capaces de aprobar una ley que, al menos, nos permita morir como personas y no como animales.

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