| Policías hacen guardia mientras trabajadores retiran los restos del autobús militar atacado ayer en Ankara por un terrorista suicida. EFE |
Turquía aumentó hoy la presión contra el YPG, las milicias kurdas de Siria a las que bombardea desde el sábado, al acusarlas del atentado suicida que provocó el miércoles la muerte de 29 personas en Ankara, incluido el terrorista, una autoría que ese grupo ha negado categóricamente.
Tanto el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, como el primer ministro, Ahmet Davutoglu, acusaron hoy directamente al YPG, una organización hermana de la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) con la que el Estado turco lleva treinta años en guerra.
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