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Los cultivadores de amapola han registrado cuantiosos beneficios en los 20 últimos años al triplicarse el consumo de los opioides gracias al fuerte aumento de la demanda.
En un prado de un rincón remoto de la Tasmania rural, Philip Loane acaba de terminar la recolección anual de amapola. "Los precios de los contratos han caído alrededor de un 25% en cinco años, tal vez más", explica Loane, que trabaja una granja de 485 hectáreas en la isla estado australiana. "La oferta ha superado a la demanda, debido a unas previsiones excesivamente optimistas para el mercado estadounidense, donde preocupa el abuso de los analgésicos". Seguir leyendo>>


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