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| 08/11/2020 Vanessa Jaklitsch |
En un acto sin precedentes, el presidente se aferra al poder y arremete contra el sistema democrático.
Pensilvania completaba el 100% del escrutinio cuatro días después de la cita electoral histórica, y automáticamente después las calles de las principales ciudades del país se llenaban de cientos de miles de estadounidense celebrando la victoria de los candidatos demócratas. Joe Biden y Kamala Harris se convertían en presidente y vicepresidenta electos de Estados Unidos.
La noticia se deba a conocer tras el frenético recuento de votos por correo en el que ha acabado siendo el estado decisivo. Esos 20 votos electorales de Pensilvania le daba una ajustada victoria a los demócratas, a pesar de seguir liderando el proceso electoral en Georgia, Nevada y Arizona.Trump mantenía, mientras tanto, un inusual silencio en sus redes sociales desde el vecino estado de Virginia, donde supuestamente se encontraba jugando al golf. Pero su el equipo de campaña se encargaba de emitir un comunicado en el que no reconocía la derrota.
En esa misma información oficial de la Casa Blanca, el equipo del todavía presidente Donald Trump denunciaba de nuevo el recuento del proceso electoral sin presentar pruebas sobre dichas irregularidades, lanzando también la amenaza de que “la elección está lejos de haber terminado”.
Además, el equipo de Trump señalaba en el comunicado, publicado poco después de conocerse el resultado final de Pensilvania, que “todos sabemos por qué Joe Biden se está apresurando a presentarse falsamente como el ganador, y por qué sus aliados de los medios se están esforzando en intentar ayudarle: no quieren que se sepa la verdad”. Seguir leyendo>>

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