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| 08/11/2020 Beatriz Navarro |
“Es hora de dejar atrás la retórica estridente, rebajar la temperatura, volver a mirarnos a los ojos, escucharnos y avanzar. Tenemos que dejar de tratar a nuestros oponentes como enemigos. No son nuestros enemigos. Son americanos”, dijo Biden anoche en su discurso de la victoria en Wilmington (Delaware), coronado por una espectacular lluvia de fuegos artificiales y seguido por cientos de simpatizantes montados en sus coches, para mantener la sentencia de seguridad. “Dejemos atrás esta nefasta era de demonización”, recalcó, consciente de la división sobre la que gobernará. En una situación sin precedentes para la democracia americana, su perdedor y presidente, Donald Trump, se niega a aceptar los resultados y ha lanzado una batalla judicial desesperada que difícilmente prosperará, pero podría dejar a millones de estadounidenses con la impresión de que le han robado las elecciones, tal y como el republicano sostiene sin presentar pruebas de tan grave acusación. Seguir leyendo>>

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