| 11/12/2021 Ignacio Faes Fernando S. Monreal |
Inyectará 188.000 millones al relajar sus reglas bancarias.
El Banco Central chino actúa para frenar su divisa tras meses de avances.
China no deja de sorprender. Pekín cambia el paso respecto a las economías occidentales y vuelve a inyectar estímulos en su economía por la desaceleración del crecimiento. Todo ello en un momento en el que, en el resto de países desarrollados, el debate está en retirar lo más rápido posible las ayudas sin dañar la economía.
Mientras el presidente de la Reserva Federal americana (Fed), Jerome Powell, alerta de los riesgos de la inflación -que ayer se desbordó en máximos no vistos desde 1982- y los consejeros del Banco Central Europeo (BCE) debaten también ya un repliegue monetario; China va por libre. En las últimas semanas, el gigante asiático ha anunciado nuevos estímulos e inyecciones monetarias en su economía. Pekín ha aprobado un conjunto de medidas de flexibilización para reavivar el crecimiento general, que se desaceleró significativamente en el tercer trimestre. Las últimas medidas incluyen la facilitación de las hipotecas. Además, ha aparecido un recorte inesperado de la cantidad de efectivo que los bancos deben mantener, lo que podría reducir los costes de financiación para las empresas.
Está operación inyectará, según el consenso de analistas, unos 188.000 millones de dólares en el sistema financiero para apoyar la economía real y estabilizar los costes de financiación de las empresas. El Banco Popular de China (PBOC) anunció esta misma semana que reducirá el coeficiente de reservas obligatorias (RRR) de las instituciones financieras en 50 puntos básicos el 15 de diciembre. La media ponderada del RRR de las instituciones financieras caerá al 8,4%, según el PBOC. Seguir leyendo>>
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